La verdad es que últimamente los obispos y los arzobispos españoles están demasiados nerviosos, y todo se debe a una muy simple razón, que ellos están viendo y viviendo como a pasos agigantados se les están acabando muchos de sus privilegios, que durante algunos siglos han gozados y mantenido la iglesia católica en este país.
De repente todos ellos se ponen de acuerdo para interferir la legalidad vigente, impulsando la desobediencia civil al cumplimiento de algunas leyes, que han sido aprobadas democráticamente en los órganos que corresponden, y que a muchos de estos personajes anacrónicos no les gustan, y menos que sea en este país donde ellos siempre han hecho su santa voluntad. Y que ahora por primera vez en la historia algo, aunque sea muy poco se esta avanzado en la separación de los poderes entre la iglesia católica y el Estado.
Tal como establece la Constitución Española, que fue aprobada por muy amplia mayoría de los españoles, en el referéndum celebrado en el año 1978, donde en el Art. N 16 se establece que ninguna confesión o creencia religiosa tendrá carácter “estatal”.
Pero estos personajes siguen cada día “erre que erre”, muchos de ellos están todavía anclados en el siglo XX, cuando él habitaba entre nosotros el “gran dictador”, el cual les seguía manteniendo los muchos privilegios como el “concordato con la santa sede”, patente de corso que utilizaban a su antojo en lo económico político, como pago a la iglesia católica, por su apoyo inestimable en la ayuda prestada al golpe militar ocurrido en el año 1936.
Algunos de estos elementos están disconformes con muchas de las leyes, que cada día emanan de los poderes del Estado, y que utilizan de una manera impropia y descarada, en los “pulpitos de las iglesias” para lanzar al viento soflamas en sus homilías, contra aquellas leyes que, según ellos, van en contra de sus muchos privilegios que han mantenidos durante siglos dentro de la estructura política del Estado.
Son ya muchas las declaraciones públicas mal intencionadas de algunos de los obispos de este país, pero ahora creo que algunos de ellos se han pasado “tres pueblos” como las del Obispo de Getafe contra la Ley 2/2016 de la Comunidad de Madrid, la llamada “Ley de igualdad y expresión de genero e igualdad social y no discriminación”, están son de una gravedad indiscutible, donde este se atreve a exponer públicamente, la necesidad de “quitarles el voto a la mujeres”, porque según este van a favor de la destrucción del ser humano. Y qué decir de las nefastas e impropias declaraciones del obispo de Granada, estas se llevan la “palma” al comparar el “derecho legal que “no obligatorio” al aborto”, con las practicas fascistas cometidas por los nazis contra el pueblo judío en la II guerra mundial.
No son estas las únicas declaraciones inoportunas y públicas, hechas por algunos de los más altos representantes de la jerarquía de la iglesia católica. Personajes que durante décadas se han dedicado muchos de ellos, al permanente saqueo y al robo de miles de propiedades de los vecinos y muchas de ellas públicas, “inmacriculando” todos esos bienes a favor de la iglesia católica, y en algunos casos en sus propios beneficios particulares o familiares.
No están los obispos arzobispos y el clero en general, en condiciones ni derecho, para hacer condenas publicas contra las leyes democráticas de este país, y menos cuando son en favor de la “igualdad” entre todas las personas, sea cual fuere su sexo, religión, o pensamiento político.
La iglesia católica debe antes hacer su propio examen de conciencia, interiormente tomando luego cuantas medidas sean oportunas y necesarias, para evitar en todo lo posible, que entre sus miembros se sigan cometiendo actos reprochables y aborrecibles, como los de “pederastias”, u otras prácticas sexuales muy reprobables, antes de seguir dando lecciones de “moralidad pública” al resto de los ciudadanos de este país.
Creo que estos solo deben seguir al pie de la letra, las ordenes e indicaciones al igual que los pasos, que de una manera muy inteligentemente y publica, está dando el máximo responsable de la iglesia católica el Papa el Sr. Jorge Mario Bergoglio.
“La iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero no la cabeza”



























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