La caseta mágica
“La caseta mágica”, por denominarla de alguna manera, es el ejemplo claro de una actuación política torpe, incompetente y tremendamente injusta para los ciudadanos. Lleva así tres años o más. Primero estuvo cerca del Mesón Canario; ahora lleva durmiendo el sueño de los justos en la rotonda de entrada a Arucas, donde la Cruz Roja.
¿Y para qué sirve una caseta cerrada? De momento, para nada. Bueno, sí, para ver el menosprecio de una clase política hacia lo público. No sabemos si pertenece al ayuntamiento, al Cabildo o al Gobierno canario. Creemos que este despropósito viene de la legislatura anterior del Cabildo, pero no estamos seguros.

No sabemos para qué sirve la dichosa caseta: si para una pequeña y coqueta cafetería, o para alquilar bicicletas, o como centro de información. De momento, y eso lo tenemos claro, es “un monumento a la casita de Caperucita Roja”, pero con menos árboles.
Y ya los numerosos caminantes que pasan delante de ella ni siquiera la ven. Es lo que tiene la desidia. Y lo que los políticos quieren: que no veamos sus vergüenzas.




























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