Seguramente los mandamases municipales galdenses no tendrán a bien dar el visto bueno a la moción socialista sobre el pipicán. Dirán, seguramente, que hay cosas más importantes y que esto es una tonteria, lo que dará idea de lo alejados que están de las necesidades municipales. Y es que les guste o no les guste a los mandamases, las caquitas perrunas en aceras y otros espacios públicos están a la orden del día, y son un problema de higiene, aunque otra cosa es que se den por enterados y quieran resolverlo. La conciencia ciudadana también hay que potenciarla.






























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