No tenían nada a lo que aferrarse y en Santa María de Guía encontraron la esperanza de tener un techo.
En el año 2013 se puso en marcha la Comunidad La Esperanza, dando cobijo a familias que lo necesitaban, contando con el permiso de la dueña de la empresa que había construido un edificio de viviendas que se vio afectado ppr la crisis económica.
Josefa, miembro de la comunidad asegura que no son delincuentes, que son personas que reclaman el derecho a contar con una vivienda. Solo quiere vivir con dignidad.
Ella y el resto de miembros de la comunidad son una de las cara de la moneda. La otra la representan los ciudadanos que invirtieron sus ahorros en esa promoción de viviendas y se han quedado sin nada.
Es el caso de Goya, que vendió su casa en Las Palmas de G.C e invirtió 70.000 euros en comprar una de sus casas. Tras años de espera, ella se ha quedado sin esperanza de recuperar lo que es suyo.
No le devuelven el dinero ni le entregan la vivienda que compró. Ella también tiene derecho a un techo y tiene derecho a que se la tenga en cuenta.































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