En los últimos meses el Deporte Base ha ocupado páginas de la actualidad informativa, y no para destacar el buen hacer de los pequeños deportistas, sino los malos comportamientos, principalmente de adultos.
En la comarca norte se están dando casos que obligan a una reflexión seria y profunda sobre lo que queremos que sea el deporte entre los más pequeños, que bajo ningún concepto pueden quedar salpicados por actitudes inapropiadas de los adultos.
Las malas acciones de padres y madres, con encontronazos con entrenadores, directivos, otros padres y hasta con los pequeños, deben ser objeto de duras sanciones, pero no deben ser los niños los que al final carguen con estas sanciones.
Hay clubs deportivos norteños en los que prima la tolerancia cero, pero en ocasiones, esa tolerancia cero puede ser mal aplicada.
Hay padres que protagonizan discusiones fuera de tono con entrenadores, y que admiten su falta, pidiendo disculpas y autosancionándose con no acudir a partidos y entrenamientos, y estas actitudes de reconocimiento de culpa también deben ser valoradas en su justa medida.
Si esas disculpas no se aceptan y se sanciona a los niños expulsándolos de los equipos, se está castigando a los pequeños por los errores de los adultos, y ese castigo no contribuye en nada a enseñar a los niños y niñas los valores del deporte.
La situación es difícil pero entre todos hay que hacer un esfuerzo para solucionar los problemas sin perjudicar a los que no tienen culpa.
Hay que apostar por el deporte base sin olvidar que sus auténticos y únicos protagonistas son los pequeños.




























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