Gáldar se ha caracterizado por mantener la fluidez en las comunicaciones, siempre con espíritu abierto sin establecer límites al tráfico rodado. Tal es, y no otra cosa, lo que se desprende de la situación que nos encontramos a la entrada al casco por la calle Capitán Quesada, la popularmente conocida como calle Larga. Debe ser, no es cuestión de ponerlo en duda, que se estropearon los postes que indican el uso peatonal de la misma o, por qué no, quizá en una de esas subidas y bajadas para permitir algún tránsito excepcional, olvidaron volverlo a subir. Sea lo que fuere, quienes no conozcan las costumbres galdenses, quienes nos visiten – y son muchos los motivos para ello, aunque algunos intenten remar contracorriente – podrán iniciar el acceso por dicha vía y, quién sabe, encontrarse con un agente de la policía local, con el riesgo de la sanción económica correspondiente, sin haberlo comido ni bebido.




























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.4