Buscando el sentido apropiado
Dicen en el Gobierno que España va bien y sin embargo, atienden cualquier ocurrencia de alguno de sus integrantes tratando de imponer antes de llegar las Elecciones Generales del próximo 20-D impuestos capaces de infringir más daño a los ciudadanos. Ahora se atreven a imponernos un canon por el Sol; dentro de unos días será la Luna la que acarreará a los españoles algún beneficio del que ellos intentarán sacar provecho. El espectacular aumento de la dictatorial mayoría del PP para dejar una herencia digna del mejor autoritario representante público al que ocupe su lugar es tan desmesurado que no atienden a algo tan útil como la coherencia en sus mandatos.
Y es que, valientes deducciones las del Presidente Rajoy, cada ocasión que tiene para hacer el ridículo la aprovecha sin pensárselo un solo instante en reflexionar por un segundo lo que va a soltar por su boca. Da igual quien este delante de él, lo mismo da empresarios, líderes políticos, estudiantes con más sabiduría dialéctica que la que nunca llegara a usar en sus apariciones o el ciudadano de la calle que nada se cree ya a estas alturas de lo que digan los populares. España está pidiendo un cambio en sus maneras políticas, un nuevo sentido de conciencia social de sus representantes públicos para progresar en el tiempo y no quedarnos varados en otro sinsentido como el de hace ya cuatro décadas que desapareció de nuestras vidas. Renovarse es el espíritu de una sociedad que se precie, cualquier punto de partida que aspire a convertirse en un lugar donde vivir con derechos y obligaciones una sociedad moderna.
La nueva moda, parecida a la del espacio televisivo reservado a la información del tiempo en la cadena pública en el cual cada noche nos sorprenden con un refrán, se gusta utilizar moralejas sin sentido creyendo con ello atrapar un poco de empatía del oyente. Mitificar no es algo que se presuponga atractivo hoy en día, más bien suena a algo añejo que tendríamos que alejar de nuestra sintonía de futuro; hablar bien de España por parte de los españoles es una mención que se presupone en cualquier ciudadano de cualquier país en cuestión pero, no por ello, se debe liberar a esté de ser criticado en aspectos que cada individuo crea conveniente sin des abruptos en los comentarios, como es de bien jactarse de las cosas buenas de nuestro lugar de nacimiento. Nadie tendría que darnos lecciones de comportamiento fuera de los previstos en las normas de convivencia o en la enseñanza primaria. Vamos Sr. Rajoy que "el hábito no hace al monje" como podía haber dicho usted en sus mejores ocurrencias.
Al menos tenemos la opción de que no lleguen a demostrarnos su fuerza en unas pocas semanas y así reafirmar la oportunidad de sacar de la inopia a quienes dijeron venir a ayudarnos con la crisis y se han convertido en la pesadilla de una inmensa parte de la ciudadanía española y panacea de las grandes empresas.
JASC "Tecla y lupa"




























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