Cuando comenzó la fiesta de la Cebolla en el casco galdense, con bares y restaurantes en las calles, ofreciendo sus tapas con el emblemático producto, la iniciativa fue todo un éxito, pero lamentablemente, con el paso de los años, ha ido a menos. Y tan a menos ha ido, que lo de este sábado dio el cante, por lo que los correspondientes mandamases deben ponerse las pilas y decidir si de verdad apuestan por la iniciativa o dejan que se convierta en un acto para rellenar el programa de Santiago, ya que da igual como salga si lo que importa es el relleno y nada más.



























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