Mucha expectación había despertado en la villa marinera, la subida de la bandera de las fiestas de San Pedro del Valle. Y había expectación ya que por primera vez, después de los comicios del 24 M, gobernantes y opositores se veían las caras en un acto público. Al final, la bandera se subió, con mucha tirantez política de por medio, pero la sangre política no llegó al río, ya que unos y otros mantuvieron las formas, y lo que primó fue el ambiente festivo, que es lo que sí o sí, en mayor o menor grado, debe primar siempre.




























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