Descrédito
Ha vuelto a ser de nuevo un ministro del Rajoy quien ha puesto voz al sainete. En esta ocasión ha sido el de exteriores (quizá lindando con el ático), al referirse a la situación de Grecia y la deuda contraída con España. Según expuso, con su tono de hablar excátedra, si no le hubiésemos dejado dinero a Grecia, tanto para la cobertura del desempleo como para las pensiones habría una mayor disponibilidad. Ni siquiera se sonrojó, salvo lo hiciese en lo más íntimo de su ser.
Estas personas que nos gobiernan, desde antes de sentarse en el Consejo de Ministros, iniciaron una campaña de intoxicación del electorado. A tenor de los resultados, consiguieron éxito con su método; sin embargo, han ido perdiendo la confianza con el avance de la legislatura. Son dos los aspectos a considerar, y ambos contribuyen a pensar en la enorme diferencia entre la campaña de las generales del año 2011 y la actual situación. De un lado, el momento por el que se transitaba, por otro, que eran promesas a futuro, solo constatables con el transcurso del tiempo.
Durante el último periodo de gobierno del PSOE, con Rodríguez Zapatero al frente, comenzaron a evidenciarse los primeros signos de recortes. En aquel momento, a pesar de la alarma suscitada, nadie pudo pensar en que todo era una nimiedad, si los comparamos con los impuestos por Rajoy, tras su investidura. A la alarma, no lo olvidemos, también contribuyeron las soflamas continuas del PP. Todos a una, como una suerte de Fuenteovejuna, se lanzaron a criticar y vilipendiar las medidas adoptadas, más tarde ampliadas por ellos, cuando ya estaban en La Moncloa. No olvidemos la subida de las chuches, que tanto éxito obtuvo. Tampoco, la afección de las pensiones, la sanidad y la educación, intocables según la propaganda durante la campaña.
Con el paso del tiempo, tras tres años de recortes, pocas son las personas capaces de creer los mensajes de quienes, a la luz de las hemerotecas y videotecas, mintieron sin límite. Eso sí, pensando aún en nuestra inocencia, se aferraron a la famosa herencia recibida. Aún ahora, tras esos tres largos años, continúan hablándonos de aquella etapa anterior a la de ellos. En cualquier caso, y ahí están los estados de opinión, el paso del tiempo les ha ido haciendo perder credibilidad, de ello hay cumplida constancia. Por eso cuesta asimilar las palabras del Ministro de Asuntos Exteriores.
Cuando el señor García-Margallo hizo tales aseveraciones, el escenario le era propicio, pues no era otro sino el de los desayunos de RTVE. Ya no se le esconde a persona alguna la deriva de la radio y televisión públicas. Quizá ello pueda explicar su atrevimiento pues, cuando nos detenemos a analizar su intervención, la situación es bien diferente a la expresada. No solo porque una parte importante de esa cantidad, casi los dos tercios, no fue dinero sino un aval. Una parte importante de esa cantidad, se entregó en forma de avales; es decir, España lo habría de abonar a quienes lo prestaron a Grecia si esta no paga la cantidad adeudada. Incluso, cuando las voces populares se muestran contarios a la quita, estaría beneficiando a España (cuyos intereses dicen defender) pues disminuiría en la misma proporción la cantidad avalada.
Parecen no querer darse cuenta, cuando alzan la voz atendiendo a ese argumentario semanal que les trasladan, en el descrédito en que incurren. Nadie cree ya sus ilusas soflamas, el tiempo de la mentira toca a su fin, tanto más rápido cuanto más se empeñan ellos en desacreditarse.




























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.4