Por los sures sureños, más concretamente en San Bartolomé de Tirajana, tienen que demoler un par de edificios públicos ya que tienen defectos de construcción. El Consistorio asume con total tranquilidad la demolición de los edificios, y anuncia que se construirán unos nuevos, por lo que de nuevo, el erario público se hace cargo de las equivocaciones de otros. Parece que el dinero público no duele a quien lo gestiona en nombre de los ciudadanos, ya que una vez y otra vez, se producen despropósitos como este.




























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