El patrimonio hidráulico de Gran Canaria concentra más del 40% de los bienes inmuebles que integran las cartas etnográficas de los municipios de la isla. Muchos de estos bienes se remontan a los primeros pasos de la colonización de la isla y han sido usados, desde el S. XVI, hasta la actualidad; como es el caso de la Mina de Tejeda, cuya puesta en uso se remonta a 1501. Las estrategias de captación, canalización, almacenamiento y distribución de aguas de riego y abasto, conforman un extenso abanico de ingenierías históricas al servicio de la necesidad vital de contar con el agua: del cielo, de precipitación vertical u horizontal, las subterráneas, atrapadas a través de galerías, pozos o minas, o las de escorrentía natural en cauces de barrancos, fueron objeto de múltiples formas de aprovechamiento para el abastecimiento humano, el de animales y la puesta en uso del suelo.
Las canalizaciones principales, a través de las acequias reales de las heredades de la isla, transportaron el recurso salvando la difícil orografía isleña. Muchas de estas acequias importantes se convirtieron en instrumentos de ordenación del territorio, a cuya orilla se localizaron molinos harineros, lavaderos y fincas. Desde sus cursos matrices se repartían caños y otras acequias subsidiarias que desviaban, a través de cantoneras y troneras, el agua que hacía prosperar los frutos del riego.
En este entorno se encuadra el acueducto de Las Canales en la villa de Moya, reflejo del esfuerzo por atrapar y conducir el agua. Su elegante estructura y su acequia de madera representa el capital económico y humano que nuestros antepasados construyeron para llevar el agua a los surcos de la tierra. Estos surcos de la tierra que riegan nuestra memoria, quizás la más líquida de todas las memorias; ya que hemos perdido la importancia de este vital recurso, alimentado por el agua desalada de las orillas de nuestra isla.
A través de la iniciativa del Cabildo, Patrimonio Todo Tuyo, se da a conocer las características y valores de este acueductos, y se indica que debemos conservar y reconocer pues, a Las Canales, no solo como un resto de la cultura material -un bien inmueble del Patrimonio Etnográfico de la Isla-, sino como parte de un tiempo en el que el agua ocupaba muchos más metros cúbicos de nuestro imaginario colectivo. El agua debe seguir siendo, a través del patrimonio histórico, un recurso en el que reconocernos colectivamente. Su expresión material, el patrimonio hidráulico, es la herramienta para mantenerla viva en su amplia, y a la vez escasa, presencia insular.




























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.4