Cambio de año

Opinion

leonilo2014bnOtra vez, cada cual sabrá cuántas son las ocasiones vividas, llega el cambio de año. Con este, se pone en marcha la maquinaria de la revisión de lo acontecido. Está claro, por la importancia, muchas de estas revisiones pasan por la actividad política y sus protagonistas. Por las vicisitudes de estos, a las que nos dejamos someter. Con sus múltiples intervenciones, nos hacen creer que saben más de lo conocido por el común de los mortales,. Parecen no darse cuenta, o no querer hacerlo, de la facilidad para acceder a la información. Donde los secretos, afortunadamente, van siendo menos.

Las promesas de la campaña electoral del PP, reiteradamente incumplidas, vuelven a aflorar estos días. No cabe duda, a pesar de su afán por modificar el lenguaje a fuerza de eufemismos, la desfachatez mostrada con tales olvidos. Si a ello sumamos, en vísperas de confluencias electorales, los discursos empalagosamente optimistas, tan distantes de la realidad, parecen suspendidos en el éter. Las navidades de la recuperación suponen un insulto a todas y cada una de las personas en evidente riesgo de exclusión. Quienes no tienen para abonar el recibo de la electricidad, notablemente incrementado a pesar de la situación de penurias por las que atraviesan tantos hogares, seguramente comprobarán cómo estas navidades volverán a ser – por fortuna la climatología se ha comportado algo – las del frío inevitable, pues la calefacción es una entelequia para ellos.

De los impuestos, de sus subidas y las denominaciones dadas para ocultarlas, tomando a la población por idiota, nada digamos. Dando muestras de sus intenciones han ido directamente a quitar de en medio a la cultura. La subida del IVA, superior al de la pornografía, ha puesto en marcha múltiples iniciativas. Entre otras, realizar espectáculos a los que se podía acceder comprando, en lugar de las entradas – con una imposición prohibitiva –, revistas pornográficas con una menor.

El año ido, también nos sirvió para conocer la sabiduría del Sr. Rajoy. Debemos agradecerlo, todo habrá de ser dicho, a la intención del referéndum catalán. De tal evento, celebrado de aquel modo y manera, sacó como conclusión el referido señor, la existencia de un mayor número de catalanes que de independentistas. Habrá que recordar, ante tan profundo razonamiento, que basta un catalán contrario a tal hecho para alcanzar tan insondable conclusión. Cosas de quien, con ese énfasis característico, ha emprendido con sus ministros y restos de allegados una campaña de insulto a la inteligencia de la población constituyente del censo de esto llamado España.

Si de ministros hablamos, no podemos pasar por alto al de Economía y competitividad, ahí es nada. Todavía no estábamos repuesto de los petardos y voladores de la pasada noche, dado afán pirotécnico del común de los mortales, cuando nos explota en nuestros oídos sus declaraciones de principio de año. Entre todas las lindezas mencionadas, destaca la relativa a la percepción sobre la pérdida del puesto de trabajo de quienes aún lo conservan. Según su inescrutable razonamiento, ya las personas carecen de miedo a su pérdida. No repara el buen señor, o nos hace pensar que así suceda, sobre la situación real de los puestos de trabajo. Desconoce la fragilidad de los mismos y, de ahí, la no verbalización del miedo por parte de quienes están en tal situación. Temen, no hay duda, que si expresan la realidad de sus condiciones laborales, se vean abocados a perder lo poco y malo poseído. Sueldos escasos, número de horas superior al de sus contratos, escasa seguridad en la percepción los sueldos en tiempo y forma, etc. Sin embargo, para afrenta de quienes aún poseen la capacidad de pensar, el Sr. De Guindos nos viene con esas ahora.

El año que comienza, durante el cual se producirán al menos dos encuentros con las urnas, las locales y autónicas de un lado y las generales de otro, vendrá cargado de declaraciones grandilocuentes. Con ellas querrán hacernos creer que todo ha sido una pesadilla, que las penurias son cosas del pasado (de la herencia recibida). Hemos de mantenernos alerta, ahora es más importante si cabe, habrá que distinguir la buena hierba de la cizaña, muy frondosa a tenor de lo escuchado y lo pendiente escuchar.


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