Conjugando el verbo jugar

Quico Espino

[Img #3578]Pocas cosas son tan gratificantes y dan tanta alegría como ver jugar a los niños, cómo se mueven, su elasticidad, su energía y, sobre todo, cómo se ríen. Sus risas son campanillas, esquilas que suenan a inocencia y crean un ambiente agradable, una sugerente armonía. Son risas que hacen reír y que producen ternura.

 

Conjugando el verbo jugar, la primera persona plural del pasado, he pensado que todos nosotros, con alguna excepción, supongo, jugamos alguna vez, cuando éramos niños, en barrancos y laderas, valles y llanos, en los parques, en la playa (¡venga chapuzones y ahogaduras en el agua!) o correteando por la arena.

 

Nosotros, mi pandilla, éramos un rancho de chiquillos de entre seis y nueve años que estábamos fijos en la calle, cuando pasaba un coche cada media hora, o en los barrancos y en las cuevas. En una de ellas teníamos el cuartel general en el que hacíamos flechas de arco pipa, escudos y tiraderas con las que matábamos pájaros, lagartos y ranas.

 

¡Qué salvajes éramos! Incapaz sería ahora de cometer aquellas barbaridades.

 

Nos pasábamos las tardes enteras entregados a distintos juegos, entre otros a Calambre, a Jilo, a Huevo, araña o caña, al Pañuelo, a Piola, a La una mi mula y al Fincho, el cual, siguiendo las reglas, no sin pericia, clavábamos en una penca grande y carnosa de tunera.

 

Al ver la foto que encabeza este artículo: dos niños jugando al aire libre en un medio natural, colgados de la rama de un árbol, me llevé una alegría porque en esta era tecnológica los niños suelen estar encerrados en sus casas jugando con aparatos electrónicos como el móvil o la playstation, una estampa que se repite en más de medio mundo.

 

Las cosas han cambiado mucho, sin duda, y las comparaciones no vienen a cuento, pero me resulta triste que los niños no jueguen en lugares a cielo abierto y se pasen las horas sentados frente a una pantalla.

 

Sería estupendo que, quitando las salvajadas que mi pandilla cometía en tiempos ya lejanos, los niños volvieran a hacer sus correrías por barrancos y laderas, por valles y playas, y conjugaran el verbo jugar en presente, usando todas las personas tanto en singular como en plural.

 

Texto: Quico Espino

Imagen: Carola Pérez

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