Continuamos, al hilo del otoño apenas estrenado, con esta sección de entrevistas en Infonortedigital.
No sabemos cuánto vamos a durar, pero sí quisiéramos dejar bien claro nuestro agradecimiento más sincero y abierto a las personas que nos dedican su tiempo, bien contestando, bien leyendo, para que no pierdan las mañas. Así que, estimados lectores, algunas de las entrevistas de esta temporada tienen que ver con lo último que hemos leído o escuchado. Esto de hablar en la distancia tiene su aquel, no se crean.
En esta ocasión nos acompaña Francisco Juan Quevedo, que no solo nos sorprende con su última novela, El teatro en medio del océano, Ediciones Destino, Barcelona, 2022, sino que el trato que hemos recibido en la distancia es tan cercano que tenemos la sensación de conocerlo desde mucho antes. Y eso, la verdad, no siempre se aprecia. Estimados lectores: les dejo con sus palabras, que rezuman autenticidad y sinceridad.
PREGUNTA: He sabido de usted por la última novela. “El teatro en medio del océano”. ¿Cómo se siente al sentirse finalista del prestigioso Premio Nadal?
RESPUESTA: Contentísimo. La verdad es que estoy viviendo una experiencia magnífica. En mi caso, siempre me ha gustado mucho el contacto con los lectores. Y con esta novela estoy disfrutando mucho de ese contacto. La escritura tiene muchos encantos y uno de los que me resulta más satisfactorio es compartir con los lectores las experiencias que han vivido al leer El teatro en medio del océano.
P: Leo en la solapa del libro que ha escrito muchísimo. ¿Cómo le va? ¿Nunca se cansa? ¿En qué anda metido?
R: No, ¡qué va! Ya me hubiera gustado poder escribir mucho más, pero no me quejo. He podido compaginar las dos pasiones de mi vida que son la docencia y la escritura. En cuanto a mis proyectos actuales, tengo la intención de continuar con la segunda parte de la trilogía que comenzó con El teatro en medio del océano.
P: También ejerce como Profesor de Literatura en la ULPGC. ¿Cree que son buenos tiempos para la Literatura? ¿Hay alumnos interesados? ¿Desaparecerá el libro en papel?
R: Son muy buenos tiempos para la literatura. Una desgracia como la pandemia que hemos sufrido universalmente promovió una mayor venta de libros en las librerías, aparte de los que se leen en formato digital. En este sentido, estamos viviendo un proceso de transición entre el papel y el libro electrónico. Por supuesto, los que gozamos con el contacto y el olor del papel, seguiremos prefiriéndolo pero, en cualquier caso, una cosa es la literatura y otra es el soporte en el que se difunde. No olvidemos que el primer soporte de la literatura fue el oral, antes que el papel, incluso hoy en día hay testimonios muy notables de literatura oral. A Bob Dylan le dieron el Premio Nobel, algo con lo que estoy muy de acuerdo.
En cuanto a los alumnos, desde que descubren la buena literatura se interesan muchísimo; y no solo por leer, sino también por escribir que para mí es muy importante.
P: ¿Qué es lo que le lleva a sentir “la soledad de la escritura”? ¿Para quién escribe? ¿De qué obra está más satisfecho? ¿De la última?
R: Nunca he sentido la soledad de la escritura. Más bien, al contrario, cuando escribo estoy compartiendo vida con los personajes; es una manera, individual si se quiere, de combatir la soledad. Y es que yo escribo, en primer lugar, para mí; aunque al terminar la novela me siento insatisfecho hasta que se publica y los lectores también pueden leerla y hacerla suya.
Aunque suene a tópico me siento muy satisfecho con todas mis novelas porque puse en todas ellas mi saber como escritor en esos momentos; sin embargo, no cabe duda de que con El teatro en medio del océano he logrado algo que me parecía inalcanzable, ser finalista del Premio Nadal, y eso me hace feliz.
P: ¿Escribir en Canarias es llorar?
R: Me imagino que depende de cada escritor y de sus aspiraciones personales. Lo que está claro es que con la globalización que ha proporcionado el mundo digital, a través de internet, la comunicación de Canarias con la Península y con el mundo, en general, es infinitamente mayor que hace unas décadas. Esto ha favorecido que escritores canarios que siguen residiendo en las islas sean reconocidos por el público nacional e internacional y, por lo tanto, puedan vivir mejor de su escritura.
P: ¿Qué representa para usted Carmen Laforet? ¿Y Galdós?
R: Dos monstruos de la literatura. Galdós es Galdós, quizás el novelista más grande de la literatura española. Y Nada, de Carmen Laforet se encuentra, sin lugar a dudas, entre las mejores novelas españolas del siglo XX. Aprovecho estas líneas para reivindicar la necesidad de homenajear en Gran Canaria mucho más de lo que se ha hecho a esta autora, que vivió desde los dos años hasta casi cumplir los dieciocho en esta isla, y que siempre llevó a gala su canariedad.
P: ¿Por qué las historias, sean la que sean, mantienen su atracción ante el desconocido lector? ¿Cómo le van con los lectores?
R: Creo que la literatura se podría definir, entre otras muchas definiciones, como el arte de contar. A partir de aquí quien sepa contar una historia con toda seguridad tendrá oyentes o lectores dispuestos a escucharla. Fijémonos en los niños. Yo tengo una nieta de dos años, con la que se me cae la baba, y me pide que le cuente historias que me he inventado hasta el punto de que a mí se me olvidan los nombres de los personajes y ella me los recuerda. Para ser honestos, también me pide el móvil para ver vídeos y yo, como soy el abuelo y no le niego nada, se los dejo ver.
P: ¿Se atreve a definir su obra? También publica ensayos y novelas juveniles: ¿cómo es que tiene tiempo para casi todo?
R: No, no tengo tiempo para todo. Si lo hubiera tenido hubiera escrito el doble o el triple. Pero el que he tenido he decidido, porque me gusta mucho, dedicarlo a la escritura. Esto tiene sus secuelas, de estar tanto tiempo sentado ante el ordenador tengo dolores de espalda y muchos más kilos de los que debiera, así que no podríamos, en broma, decir que escribir es un ejercicio de alto riesgo.
P: ¿De dónde le viene tanta inspiración?
R: Pues esto yo creo que es innato, desde muy niño tuve mucha fantasía y me imaginaba historias. Puede que también tenga que ver que sea hijo único, en vez de jugar con unos posibles hermanos, yo me ponía solo delante del fuerte y me armaba las películas con los indios y los soldados.
P: Añada, por último, lo que desee.
R: Pues quiero agradecerte, Juan, en primer lugar, que me hayas invitado a participar en esta entrevista; y, en segundo lugar, les quiero dar las gracias a cada uno de los lectores y lectoras de mis novelas, con los que mantengo un vínculo invisible pero real.
Lo cierto es que Francisco Juan Quevedo nos ha sorprendido agradablemente. Sus palabras nos resultan imprescindibles en estos tiempos tan líquidos en que nos movemos. Gracias al escritor y a los lectores, que nos atrevemos a recomendarles que no se pierdan su última novela, antes referenciada. Aunque, ya se sabe, que para gustos el mundo está lleno de colores, con sus acertadísimas tonalidades.
Juan FERRERA GIL





























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