“Toda mi vida he subido y bajado la dichosa calle.
Y, ahora, a mis setenta y dos años, lo cierto es que me cuesta la cuesta. Siempre he sido un tardón para percatarme de las verdaderas intenciones de los demás, que a mi lado caminaban y caminan. Pero nunca pensé, en mi tontería vital, que la calle pendiente se convertiría en un obstáculo casi insalvable. Es verdad que desde hace algún tiempo es peatonal; sin embargo, ahora tengo problemas con la compra pues el taxi me deja un poquito más lejos. Gracias a la amabilidad de algunas personas, que si no… Bueno, pero yo, en realidad, lo que quería señalar es que, a pesar de las dificultades físicas que ahora se van imponiendo, en la calle, y en mi casa, he sido muy feliz: antes, porque la transitaban muchas personas y algunos vehículos; ahora, por la tranquilidad que se adivina en la foto, donde solo los foráneos parecen alegrarse de su inclinación y del conjunto todo.
Sí, verdaderamente, aquí he sido muy feliz.”
Juan FERRERA GIL






























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