En La Aldea de San Nicolás, muchos de sus habitantes no tienen la posibilidad de ejercer su derecho a conciliar trabajo y vida familiar.
Es este un municipio bien conocido por su lejanía geográfica, motivo por el que resulta casi imposible acudir a algún centro de otra localidad, ya sea público o privado, para dejar a sus hijos en edades comprendidas entre 0 y 3 años, que además es el período en el que más cuidados necesitan.
Una escuela infantil no es una estructura precaria donde dejar a los hijos aparcados mientras sus padres realizan actividades diversas como trabajar, estudiar, atender sus hogares o participar del ritmo que impone la vida.
Una infraestructura adecuada para la infancia no es sólo un derecho legítimo de los padres y madres; es (o debería ser) un derecho prioritario de todos los niños y niñas, un lugar acogedor donde puedan desarrollarse y satisfacer sus necesidades vitales, intelectuales, afectivas y sociales, mediante técnicas pedagógicas adecuadas y efectivas.
Pero dicha escuela infantil NO existe , desgraciadamente, en el citado municipio. No se dispone de un espacio, ni público ni privado, que tenga las mínimas condiciones necesarias para los niños.
Este problema afecta directamente a la tasa de natalidad y número de habitantes en claro descenso en las últimas décadas e incide negativamente en las familias más desfavorecidas. Por esta razón, en muchos casos genera el abandono o merma de la vida laboral, puesto que resulta imposible conciliar la vida laboral y familiar en dichas circunstancias.
Además, muchas mujeres ven frustrado su deseo y posibilidad de ser madres , lo que se convierte en una auténtica quimera o utopía.
Se estima que en España, un 64 % de mujeres con hijos ha tenido que asumir algún coste laboral y, por lo tanto, se ven privadas de sus derechos al asumir sus responsabilidades como madres. En La Aldea, este porcentaje será probablemente mucho más elevado, a no ser que se tenga un gran apoyo familiar puesto que, ni aún pagando (en este momento de crisis en el que estamos inmersos) para que cuiden de los pequeños, se puede acudir a un centro de trabajo, lo que resulta, a todas luces, una injusticia.
Por todo lo nombrado anteriormente, solicitamos que esta situación de emergencia se solucione cuanto antes y los organismos pertinentes asuman la responsabilidad de hacer valer los derechos de la infancia y de dotar al municipio aldeano de una escuela infantil y PÚBLICA para los niños y niñas de edades comprendidas entre los 0 y 3 años, que es sin duda, una necesidad y un derecho.
Finalmente, señalar que este sentir viene acompañado del apoyo de padres y madres aldeanas afectados por la ausencia de este servicio.
Sandra Hernández Escobar
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