Simbiosis perfecta

Opinion

Miguel Rodriguez Romero2022Cuenta la historia que el conquistador Juan Rejón mandó talar unas diez mil palmeras para crear su “Real de las Palmas “. Y no sólo se salió con su capricho, sino que a la vez privó a la población nativa de uno de sus recursos naturales más importantes.

Resulta curioso e incongruente que le pusiera el nombre de Las Palmas a la gran ciudad. La verdad es que no sé quién fue el primer y talentoso ser humano que decidió construir algo a partir de una hoja de palmera.

Desde entonces, la elaboración artesanal de esta planta contribuyó al desarrollo de la población. Se hacían cestas pedreras, imprescindibles en la agricultura y albañilería, escobas, serones, esteras, techumbres, aros para el queso, en fin, infinidad de artículos, sólo con las manos, y con talento, claro.

Aún así, varias generaciones de artesanos fueron vistos siempre como ciudadanos de tercera clase. Es por eso que me gustaría reivindicar desde aquí el verdadero lugar que les corresponde en la sociedad a tantos artesanos de la palma que significaron mucho para el desarrollo de los pueblos.

Vaya desde aquí un sentido y humilde homenaje a tantos hombres y mujeres que hicieron de esa labor su medio de vida en una simbiosis perfecta entre el ser humano y la naturaleza.

Eternamente agradecido.


Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.152

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.