La polémica está servida de nuevo. Hace un par de semanas un, “señor” (por llamarle de alguna manera) publicaba un artículo en el que decía que la baja natalidad actual se debía a que ahora las mujeres preferimos, tatuarnos, hacer deporte y pasear perros a tener hijos. Hablaba de otros tiempos en los que las mujeres eran sumisas y entregadas a su casa y sus maridos y más cosas que hicieron que algo se removiera en mí y en muchas otras mujeres que conozco.
Me paro a pensar en quien será este señor (no su identidad pues orgullosamente firma su despropósito de artículo machista) sino su vida, cómo es su día a día, a qué se dedica, cuántos hijos tiene, si los cuida y se encarga de ellos o su labor como padre terminó el día que los engendró, y su pobre mujer vive encerrada entre cuatro paredes siendo su esclava, o por el contrario me pregunto si solo es palabrerío para llamar la atención, porque no me cabe en la cabeza que existan personas, en pleno sigo XXI que aun tengan esas mentalidad.
Tal vez alguien debería darle a ese ser unas clases de historia, que vea como la especie humana ha evolucionado con el tiempo, con los años y con mucho trabajo duro por parte de esas mujeres que, según él, solo piensan en si mismas, tatuarse y pasear perros.
O quizá tendría que recibir clases de economía mundial, para que viera que la situación actual, tal vez no sea la más óptima para traer personas al mundo. Que alguien le enseñe el panorama laboral, le hable de contratos precarios, sueldos mínimos, pésimas condiciones, falta de empatía, escasa conciliación familiar etc etc.
Creo que este ser esta un poco perdido del mundo actual, quizá se quedó anclado en otro siglo, no avanza, y necesita un empujón que le haga volver a la realidad
No señor, las mujeres no estamos centradas solo en tatuarnos y pasear perros. Estamos centradas, como los hombres, en sobrevivir a un millón de cosas. En intentar tener una vida privada a la vez que tenemos un trabajo que nos absorbe, familia, amigos. Intentamos compaginar mil cosas, hacer mil cábalas y algunas valientes se atreven con la aventura de tener un hijo, con todo lo que eso conlleva.
Aunque se tenga al lado al mejor de los hombres, es nuestra vida la que cambia, nuestro cuerpo, nuestras rutinas. Y en plena vorágine mundial, con todo patas arriba, perdónenos usted, señor, que no nos parezca el momento adecuado para tener un hijo.
No señor, no tiene nada que ver con nosotras, no es egoísmo, es la sociedad que no ayuda, que no prospera. Muchas veces me planteo la posibilidad de ser madre y pienso: ¿de verdad quieres traer un ser humano a este mundo tal como está? Y sí, llevo tatuajes, pero no hago deporte, ni paseo perros, pero aunque lo hiciera, eso no impediría que tuviera un hijo si no supiera que tal vez no podría cubrirle sus necesidades básicas, porque los niños comen, necesitan ropa, un techo estable en el que vivir, y cuidados, muchos cuidados que, tras cuatro meses de baja por maternidad, ya no podríamos darle porque tenemos que trabajar para que no les falte de nada.
Mi consejo: señor, revise su propia vida, hable con las mujeres de su alrededor, estudie historia, economía y vea las noticias entonces, quizá, esté usted preparado para hablar sobre mujeres, maternidad y bajada de la natalidad.
Zeneida Miranda Suárez
































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