La vida en el campo o en las medianías es algo sacrificada por las inclemencias del tiempo, el compromiso para atender, como debe ser a los animales y a los cultivos, en la que el reloj no tiene horas ya que se trabaja, como se suele decir, de sol a sol. No se pueden coger vacaciones, no hay domingos ni festivos, se levanta en la madrugada para aprovechar la fresca y se acuestan muy pronto, las ausencias prolongadas ponen en riego a los animales y a los cultivos. Pero tiene muchas cosas positivas, la naturaleza, sin humo, se come más sano, saber que productos son los mejores para la alimentación, el cuidado, se consigue mantener las tradiciones intactas, conservar y preservar la naturaleza para obtener de la misma una alimentación más sana.
Hemos estado en Fagajesto, al lugar donde llaman las Rehoyas y hemos visitado a Carmen Ramos y a Santiago de Jesús Hernández, que nos han abierto las puertas de su casa para contarnos su historia y su vida en una zona de su propiedad, adquirida en gran parte por herencia. Carmen dice que lleva viviendo junto a su marido cuando se casó 53 años, de su matrimonio hay tres hijos un varón y dos hembras, eran vecinos y se conocieron en los bailes, antes no había discotecas, los novios se veían una vez a la semana y casi siempre eran los domingos.
El clima es muy extremo tanto en verano como en invierno y por eso hay que cambiar los cultivos para obtener el mejor rendimiento. Saben por experiencia que en esta zona no se puede plantar cualquier cultivo, una vez su marido plantó una platanera y no le duró ni un mes.
Tiene animales, cabritas, gallinitas y una vaca para tener mantenida las tierras. Las cabras llevan un cencerro para detectar si se la intentan robar, cuando se mete alguien se oyen los cencerros todos a la vez, y es como si fuera una alarma natural.
Prefieren la lecha animal de sus cabritas o vaca, hay momentos en que no tiene leche y tienen que recurrir al tetra brick, pero no es lo mismo, ni parecido. El desayuno es a base de leche, queso y gofio, en el almuerzo, bastante verduras y frutas, prefiere más la comida de cuchara y no las frituras, por ser más digeribles y por la noche comida ligera. La medicina preferida es la natural. Conoce para picores en la piel la “Zarza parrilla”, sobre todo la psoriasis, que viene gente a buscarlo de Las Palmas. Tiene unos tunos que son muy buenos para la salud, parecidos al tuno indio y la gente viene a buscarlo. Para la gripe, el eucalipto y el limón, también suelen tomar limón o pomelo por la mañana, con un diente de ajo que le va muy bien.
Se quejan de la situación de los pinos, al entender que deben estar separados de los linderos unos 14 o 15 metros, para que sirvan de corta fuegos y se podría evitar muchos incendios o que se propaguen más rápido, hay pinos canarios y otros pinos negros, los primeros, los blancos se recuperan mejor en un corto tiempo, pero sin embargo los segundos se queman y no regeneran.
En incendio fue muy angustioso, desde el sábado 17 de agosto de 2019, al salir de su casa sobre las 3,30 o 4,00 de la tarde, ya se olía a quemado. La Guardia Civil llegó a su casa por la mañana y les obligó a abandonar su casa y soltar a sus animales, estuvieron 3 días de incendio, están sorprendidos por se quemó el cerco donde estaban las cabritas y no les paso nada y la vaca, su marido no quería soltarla, pero la tuvo que llevar a unos 700 metros y ellos se fueron para Las Palmas. Cuando regresaron pensaban que todo se había quemado, pero su sorpresa fue ver a sus cabras pero no la vaca. Agradecen a un vecino que se acercó y les puso agua a sus animales, mientras ellos estaban apartados. Se emocionó al ver sus cabras sanas y la guardia civil les dijo que habían soltado la vaca por el peligro de quemarse. Pero su mayor sorpresa fue cuando los de protección civil, les dijeron que fuera a buscar la vaquilla, ellos no lo creían, pensaron en un “milagro”, el que no se quemara y cuando ésta vió a su marido se le acercó a él lamiéndole la cara.
Es una historia muy bonita y atractiva de una vivencia emocional que nunca olvidarán. Fue a la escuela y aprendieron lo suficiente para aquella época, hoy se han propuesto trabajar en los ordenadores y le entretiene mucho, se entera de muchas cosas, aunque están deseando que le pongan la fibra, que está cerca de allí atada a un poste, lleva varios meses de esa forma, a ver si se soluciona y pronto la tiene dentro de su casa.
Nosotros agradecemos la amabilidad con la que nos han tratado, personas muy humildes y con una cultura importante en su expresión, tanto al hablar como al escribir.
Isidro Gil y Antonio Valencia




























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