En la mañana del sábado, 27 de agosto, y partiendo de la Plaza de la Constitución de Arucas, la Asociación Por la Memoria Histórica (AMHA), organizó, con motivo de la Celebración Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, una Ruta por la Memoria Traumática de la ciudad que, como otras tantas, vivió y sufrió las consecuencias del golpe de estado de 1936.
La encargada de la Ruta, la historiadora Sara Guerra, comenzó su intervención delante del ayuntamiento en el que aún es visible la huella de la guerra: el impacto del mortero de artillería en su fachada, como ejemplo del primer lugar donde la represión franquista se verificó. “Canarias opuso resistencia al golpe de estado y Arucas, San Lorenzo, Gáldar y Agaete se convirtieron en focos de resistencia”, en palabras de Sara Guerra. “En Arucas, el 19 de julio de 1936, la ciudad cae en manos de los sublevados y detienen a toda la Corporación municipal y a todo aquel que pudiera resistirse a los nuevos mandos.”
Luego se inició el recorrido por los distintos lugares de represión y tortura: las calles Francisco Gourié, Panchito Hernández y Luis Hipólito Hdez. fueron las primeras visitadas. En esta última, en la conocida popularmente como La Gota Leche, instituida por la República y que, gestionada por diversas organizaciones sindicales para comedores sociales, como la Federación Obrera, los franquistas la expropiaron y manejaron a su antojo. Y se recuerda como triste anécdota que en el citado lugar, cuando solo quedaban los hijos de los rojos en las interminables colas para adquirir comida, los enviaban al final, para empezar de nuevo y, al llegar otra vez a la cabecera, algunos de los repartidores tiraban al suelo el contenido de los calderos “porque no alimentaban a hijos de rojos”, decían.
Posteriormente, la Casa del Niño (hoy sede de la Escuelas Artísticas Municipales) también contribuyó a la represión al tiempo que los niños eran tratados según su procedencia: niños bien, niños pobres y niños rojos, donde el uniforme los marcaban y definían. Con el tiempo se transformó exclusivamente en orfanato femenino, bajo el denominado Auxilio Social franquista.
Las dependencias de la Policía Municipal (hoy, Oficina de Turismo) y la de la Falange, ambas en León y Castillo, que pasó después a ser de la Sección Femenina, también fueron lugares marcados por la represión y la fuerza de la violencia.
Finalizó la visita en el Cementerio de Arucas, ante el mausoleo de los desaparecidos, en el que Sara Guerra volvió a recordar que del Pozo del Llano de las Brujas se pudo rescatar a 24 personas, del Pozo del Barranco de Tenoya, a 14, y quedan por abrir, con supuestos restos humanos, el del Barranco de Arucas, al lado de la sede de la Cruz Roja, y el de la Vuelta del Francés, en la carretera de Arucas a Teror.
Este homenaje a los desaparecidos fue abrir una página triste de la Historia de la ciudad. Y está bien que lo ocurrido no se olvide. Más que nada para que no volvamos a repetir experiencias tan dolorosas.
En definitiva, un acto de la AMHA que, recurrentemente, vale la pena.
Juan FERRERA GIL



































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