“La ventana ha sido mi salvación. De niño, continuamente enfermo, a través de los cristales jugaba mentalmente con los chiquillos de la calle. Y, ahora, que apenas puedo moverme, sirve de novelería incansable, donde los pocos amigos que aún quedan, de vez en cuando, levantan la mirada para saludar, aunque no esté en ella. Eso me dijo el otro día mi amigo Manuel: “por si acaso estuvieras mirando”. Y ese “por si acaso” también yo lo he puesto en práctica: aunque la calle esté vacía, siempre saludo desde arriba “por si acaso”. Y así se me ha ido la vida: saludos y más saludos, y esta eterna soltería que no me ha abandonado nunca. Y como no he tenido descendencia, ya se sabe, los cinco sobrinos que disfruto son como los hijos que no tuve. A ellos dejaré esta casa enorme que, desde hace ya algún tiempo, vive en el silencio más hondo, como si un pozo abandonado fuera. Por eso la radio es una gran compañera. Casi única. Escuchar voces es de las cosas que mejor se han inventado. Seguro estoy de lo que digo. “Por si acaso” hay alguna duda al respecto.”
Juan FERRERA GIL






























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