Una voz metálica confirma con claridad y sin errores el texto.
-¿Enviar?
-¡Sí!
Agradeció por enésima vez haber nacido en una época tecnológicamente tan avanzada. Su condición nada tiene que ver, y nunca mejor dicho, con la de antaño. Se alegra por eso.
La emoción la embarga durante casi una semana pero dará sus frutos. Cuenta los días y sus horas. El sonido del tic tac la hace desesperar. Tranquila, se repite.
Lunes. Son las doce. El dial (90.7) da la hora.
Aparta su libro, en braille, al oír el título del primer relato "Y sonríe".
Sonríe.
Teresa Vera




























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