La cumbre de las medianías adquiere diversas formas.
La que muestra la imagen, por ejemplo, es un juego elevado de iglesia y casa, donde ambos elementos, tan distintos y distantes, parecen unirse. Claro que el azul del cielo contribuye a que la unión no solo sea para siempre, sino que, además, tiene uno la sensación de que de vez en cuando debemos mirar hacia arriba, donde la limpieza del día se refleja en los edificios, primero, y, después, en las personas.
Pero creemos que esta es otra historia. Quizás en una próxima ocasión.
Juan FERRERA GIL































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