Del saber estar y violencia callejera
Hace un tiempo, más cercano que lejano, pude observar una actuación que consideré desproporcionada por parte de miembros de la Policía Municipal de Gáldar, ello me llevó a presentar un escrito de queja en el Registro Municipal, del cual no he recibido respuesta.
Este pasado fin de semana dos acontecimientos desconectados entre sí me llevan, de nuevo, a realizar otra queja, en este caso pública, con el solo anhelo de colaborar y tratar, a través de la palabra, de mejorar el servicio que se presta al conjunto de la ciudadanía, a la que por cierto, se deben con el estricto cumplimiento de las normas por todos aceptadas.
El primer acontecimiento, o actuación, lo observo en el transcurso del acto de lectura del pregón de las fiestas patronales en honor al santo apóstol, acto en el que puedo ver a miembros de la Guardia Civil, perfectamente distribuidos, controlando el desarrollo del acto de forma totalmente profesional. A todo ello, desde mi posición, noto la ausencia de miembros del Cuerpo de la Policía Local, con la excepción del jefe de la misma. Avanzado el pregón, se personan dos números de la Policía Local que se sitúan en la esquina de la calle Fernando Guanarteme (esquina de la conocida como Casa de Jacobito), pudiendo observar que en vez de atender y estar pendientes del acto que se desarrollaba, estaban en animada charla entre ellos, y en absoluto ofrecían una imagen pública de estricta profesionalidad, acorde con el acto que se desarrollaba.
El segundo hecho es la brutal paliza, sufrida por un joven, al que presuntamente, unos desalmados, a escasos metros de la sede de la Policía Local, le infligieron numerosos daños físicos, que le obligaron a acudir al centro de salud para atenderle de las heridas causadas a altas horas de la madrugada.
Se da el caso que en esta zona, los vecinos del lugar que ya han trasladado numerosas quejas a la autoridad competente debido a los numerosos altercados a la convivencia; peleas, discusiones, daños en vehículos, rotura de retrovisores, rayaduras en automóviles etc., en horas nocturnas avanzadas, generando un malestar vecinal que en nada contribuye a la convivencia pacífica de unos ciudadanos que quieren vivir tranquilos.
Tales hechos, parecieran reafirmar la ausencia y falta de actuación por parte de la autoridad competente pareciendo y obteniendo la constancia, de que algunos miembros de esta misma policía, solo practican el arte de denunciar, utilizando sus armas de destrucción masiva (ADDM) para perseguir al ciudadano en que, actuaciones sea, sin ningún tipo de moderación y consideración y total falta de empatía. Ante esta situación me pregunto, ¿hasta cuando los vecinos y vecinas tenemos que sufrir este estado de cosas, quien pondrá remedio a estos despropósitos? Sea quién fuere o fuese está tardando, mañana puede ser tarde, no se puede permitir que la convivencia se siga deteriorando, apelo a la urgente actuación de aquellos que tienen la obligación de velar por la seguridad del conjunto de la ciudadanía, y ello es una responsabilidad que a todos y todas nos compete.
Francisco J. Quesada Quesada






























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