Pezón goloso

Opinion

pezongoloso

Después de escribir “Un soneto por encargo”, han sido varias las personas, entre mis amistades sobre todo, que me han sugerido que escriba un soneto erótico.

Y yo, que considero que el sexo es elemental en nuestra vida, y que se eleva a la máxima potencia cuando hay amor de por medio, no he podido negarme, pero no he podido lograr la rima apropiada en tres versos de los tercetos, por lo cual lo voy a catalogar simplemente de poema erótico.

He procurado no ser obsceno ni grosero en el lenguaje y estuve dudando si titular la poesía “Lengua golosa” o “Pezón goloso”, optando por este último cuando vi varias fotos del pico Teide, que siempre me ha parecido muy sugerente.

Elegí la que ilustra el artículo porque la cúspide del volcán parece estar abrasada por llamaradas de fuego, como los cuerpos encendidos de pasión cuando, en un arrebato, se unen sexualmente.

Pezón goloso:

Tu cuerpo insinuante me provoca,
tus besos en la noche me enloquecen,
tus labios lujuriosos me enaltecen
y dan jugo y placeres a mi boca.

Tu corazón, cual potro, se desboca,
tus pezones turgentes reflorecen;
a mis labios, que tiemblan, se ofrecen
y mi lengua golosa se disloca.

Late fuerte tu sexo junto al mío,
(alegres, juguetones son los dos)
y surge una vez más un desafío,

una lucha cargada de pasión
que da magia y vigor a nuestro amor.
¡Y sentimos el mismo escalofrío!

Texto: Quico Espino
Imagen: Ignacio A. Roque Lugo

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