Paco Sánchez. Sur canario, 2022. Acrílico s. lienzo. 100x100 cm.
Podemos decir que el pintor canario Paco Sánchez es un completo enamorado del paisaje de su tierra. Desde muy joven le ha atraído la idea de escaparse y perderse en la inmensidad de las zonas de cultivo, viendo a los campesinos arar surcos, contemplando el trazado de esas líneas que iban conformándose, componiendo bellos planos de cambiantes colores según la época del año. Donde unos sólo ven aridez, él ve un mundo lleno de ritmos, matices y colores de los que se sirve para enriquecer su mundo particular: “mi pintura surge de mi interacción con el paisaje y los animales que viven en él; es un vínculo cercano. Cuando estoy paseándolo, disfrutándolo me siento pleno, feliz, en casa”

El pintor en su estudio (Tamaraceite, Las Palmas)
Dicen que desde bien pequeño ya dibujaba y dedicaba muchas horas a ello, ¿cómo empezó todo?
Bueno, yo nací a orillas del Guiniguada, en la casa de mi abuela en la calle Álamo, en San Nicolás, en Las Palmas. Luego viví en la calle Granizo, allí mismo, y ya de joven nos mudamos a Schamann. El barranco se convirtió durante toda mi niñez en mi lugar de juego preferido, había lagartos, canarios, mirlos y pájaros palmeros que perseguía. Me gustaba pasear por San Juan y San Nicolás, San Roque… observándolo todo, los riscos y las casas canarias con esos colores. Cuando era pequeño mi padre me había apuntado en clases de dibujo, luego con quince años empecé en Luján Pérez; acumulé tongas y tongas de dibujos. De toda esa etapa pude rescatar alguno que aún conservo con mucho cariño.
¿Cuántos años estuvo en la Escuela Luján Pérez?
Fueron muchos años, no recuerdo exactamente, pero fue toda mi juventud. Allí, conocí a muchos artistas, pude ver muchas inquietudes y formas de expresión. A mí me gustaba mucho juntarme con unos cuántos para ir a pintar paisajes a muchos sitios, Guanarteme, Fontanales, a lugares de costa donde se vieran los riscos, al sur, al campo… Luego comencé a pintar en casa, de memoria, después de mis paseos. Me gustaban los lugares donde había cuevas guanches ocultas con aulagas, tuneras, lagartos, cernícalos… también los paisajes con palmeras y terrenos arados con muros de piedra, etc.
El pintor ante uno de los cuadros que se muestran en la exposición.
En julio de 1973 recibió el premio de pintura Antonio Padrón y se expuso su trabajo junto con el de otros participantes en el Casino de Gáldar. Ahora, casi 50 años después vuelve a las salas del Casino. ¿Qué le sugiere esto?
La verdad es que en esa época era tímido y reservado, y sólo me interesaba pintar, pero es cierto que cayeron algunos premios más; era muy constante y trabajador y creo que lo he mantenido hasta el día de hoy. Ese esfuerzo y también ser fiel a mis principios es lo que me ha llevado a conseguir estos reconocimientos desde muy joven; los últimos fueron en 2017 el Premio Canarias de Bellas Artes y en 2018 el reconocimiento de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Es un placer volver a estar de nuevo en Gáldar; qué casualidad, unos meses antes del Premio Canarias expuse en la Casa-Museo Antonio Padrón, y ahora, después de toda esta historia del virus, vuelvo al Casino Gáldar después de 49 años que se dice pronto.
Paco Sánchez. Airam, 2021. Acrílico s. lienzo. 100x81 cm.
“pintores de mi edad se jubilan de la pintura, yo me jubilé para seguir pintando”
Esta es la primera serie de obras que realiza y expone tras la llegada de la pandemia. ¿Cómo le ha influido este periodo en su pintura?
Poca gente lo sabe, pero estuve muy jodido durante la pandemia, no por el virus, que por suerte sigo sin contagiarme. Tuve periodos críticos en el hospital, casi no me muero… la vejez no perdona, entre el corazón, páncreas… voy fino. Pero fue las ganas de pintar y el sentimiento de responsabilidad con mi trabajo lo que hizo que sacara fuerzas de donde no las hay. Ahora estoy a tope. Sin la pintura nada tendría sentido para mí; otros pintores de mi edad se jubilan de la pintura, yo me jubilé para seguir pintando.
¿Qué nos puede decir de éste, su último trabajo?
Estoy en un momento en el que disfruto de lo que hago sin pensar en el qué dirán, hago uso de los recursos estilísticos que he ido creando con los años, y sigo componiendo e inventando después de asomarme a la ventana a ver el paisaje, o después de visitar algún lugar. No hace mucho estuve con mi familia en el Jardín Botánico, en Tafira; nos perdimos adrede, nos dejamos llevar por los sonidos, las formas y los colores; lo que me seduce es el aspecto amoroso del paisaje. Después llegué a casa inspirado y me puse a trabajar. Los colores y las formas de mis cuadros son atractivas e infinitas, y además se nota que son mías, qué más se puede pedir.
Y para acabar, ¿qué opina sobre la situación actual del arte y la cultura en Canarias?
Estamos viviendo acontecimientos importantes que perjudican al arte y la cultura; no es posible tanto abuso, como siempre lo pagan los más débiles, aquí, y en muchas otras partes del mundo, como por ejemplo en Ucrania. El pueblo siempre es el primer perjudicado cuando se trata de peleas por el poder y el dinero, es increíble y triste. El arte siempre está en batalla, tratando de darse valor y visibilizarse. En Canarias, después de tantos años, sigue habiendo muchas carencias, necesitamos que se le dé más valor. La educación es primordial, no sólo en la escuela sino en casa, como hice yo con mis hijas leyéndoles poesía de autores canarios cuando eran pequeñas o llevándolas a ver exposiciones.
Entrevista de Fayna Sánchez. Licenciada en BB. AA. e hija del pintor





























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