La penúltima cabina telefónica pasa totalmente desapercibida.
Aunque lleva allí unos cuantos años, nunca he visto que alguien la utilizara. Ya sabemos que los tiempos cambian, que las costumbres son otras y, además, hemos pasado y superado, creo, una pandemia que hasta entonces conocíamos por algunos libros de Historia. Sin embargo, la cabina sigue allí. No sé si funciona o si alguien viene a retirar la recaudación. Todo es un misterio y, a la vez, un milagro.
Habla la cabina de tiempos pasados, de comunicaciones reales y necesarias. Todo tan distinto a los tiempos actuales. Yo no sé que hace allí, en plena Plaza. Pero dejemos bien claro que a nadie molesta y, cuando llegue el día de su retirada, tampoco la echaremos en falta pues hace mucho tiempo que ni somos conscientes de su presencia.
Y gracias a las cabinas telefónicas pudimos comunicarnos con nuestros familiares y amigos en tiempos remotos. Entonces el teléfono se usaba para hablar.
Sí, sí: lo que precisamente hemos dejado de hacer.
Juan FERRERA GIL































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.220