“Nosotros, que fuimos tan sinceros, hemos tenido una vida que ha ido rodando en torno al mar, donde las olas nos han traído de todo: vida de sal y espumas blancas y límpidas que acunaban la pasión. Ahora, asomados en este pequeño túnel aldeano, hemos podido comprobar que la existencia se nos ha escapado entre momentos llenos de felicidad y tristeza, que de todo ha habido, en noches de tormenta. Como en la vida de cualquier vecino.
Será mejor que demos la vuelta y vayamos a almorzar: aquel restaurante de juventud todavía sigue en pie, para nuestra sorpresa. Allí te dije lo que por ti sentía; allí me dejaste tus miedos de entonces en mis brazos, quizás, protectores. Y, ahora, solos como al principio, seguimos manteniendo la mirada de un tiempo que nos ha sobrepasado: somos hijos del siglo XX y eso ya no hay nadie que lo pueda cambiar. Ni siquiera esta playa que ahora vemos desde la añoranza e hicimos nuestra cuando la juventud marcaba nuestros deseos.
¡Qué terrible es el tiempo! ¡Terrible!”
Juan FERRERA GIL






























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