Hablar con un humorista gráfico desde la distancia, como es J. Morgan, viene a resultar algo así como imaginar el mundo que se encierra tras las viñetas. Pero ello ocurre hasta cierto punto. Se establece un límite que J. Morgan matiza debidamente.
Esta entrevista tiene el sabor de lo auténtico y de lo sincero: otra visión de alguien que se nos ha convertido en imprescindible y que hace ya muchos años se ha colado en nuestras existencias y a nuestro lado camina.
J. Morgan es como es: un agudo observador de la realidad más cercana que cada día nos la devuelve convertida en una sonrisa. Y eso, la verdad, además de ser toda una hazaña, poca gente lo consigue.
PREGUNTA: ¿Cómo definiría sus viñetas? ¿Es consciente de que se ha convertido en un clásico?
RESPUESTA: Hago dos tipos distintos de viñetas. La viñeta de sátira cotidiana o costumbrista, por ejemplo, esa en la que Carmelito hace de las suyas, difiere mucho de la viñeta de sátira política o social. En una, el humor es resultado de la observación de los aspectos absurdos o ridículos de nuestro acontecer cotidiano; en la otra, prevalece una reflexión sobre los sinsentidos, los abusos, las injusticias y las corruptelas de nuestra sociedad y, muy especialmente, de sus dirigentes. Intento intercalar ambos tipos durante la semana, para no cansar y para cumplir con el propósito de la viñeta de prensa, que es estimular la opinión de los lectores. Solo puedo decir que ambas las realizo desde la honestidad de mi propio entendimiento, tratando de provocar la “sonrisa mental” propia del humor gráfico.
No sé si soy clásico o simplemente mayor. Llevo haciendo humor gráfico desde 1983 y ya son unos cuantos trienios a cuestas. Poder hacerlo es todo un privilegio.
P: ¿Cuál es el secreto de su mirada? ¿Sabe que conecta directamente con mucha gente?
R: Asomarse a diario a la ventana de la actualidad, para interpretarla con humor, es un oficio estimulante, pero también puede resultar desalentador cuando no te gusta lo que ves. La perspectiva del humor ofrece una visión descarada, divertida y a veces sorprendente de los asuntos que aborda. Es un género que puede contener toda una editorial sintetizada en un pequeño rectángulo de la edición impresa o digital de un periódico. Esa es la razón por la que ese pequeño espacio, compuesto de una imagen y algo de texto (no siempre) conecte con la gente de manera inmediata. Sin embargo, conviene recordar que la viñeta de prensa no siempre es un chiste. Debe serlo frecuentemente, en mi opinión, ya que en un mar de noticias desalentadoras, un buen chiste es una bocanada de aire fresco para los lectores. Pero, en ocasiones, es otra cosa: una reivindicación, una llamada de atención, la manifestación de un sentimiento de repulsa, una denuncia… La viñeta de prensa es un género periodístico que abarca un variado catálogo de posibilidades.
P: En sus viñetas habla mucho de maestros y profesores. ¿A qué se debe? ¿Sabe usted lo que eso ayuda?
R: Las frecuentes referencias a la educación tienen en mis viñetas una doble motivación. Por un lado, se trata de uno de los temas más importantes para una sociedad con horizontes de progreso. Sin educación no hay futuro. En nuestro país hablamos mucho de “gasto educativo”, mientras que en países del norte de Europa se habla más de “inversión en educación” (saquen ustedes sus propias conclusiones). La segunda motivación es vocacional. Ejercí la docencia durante veinte años en la enseñanza pública, y esa vocación debe continuar todavía en mi ADN; motivo por el que mantengo mi vinculación a la enseñanza, impartiendo charlas y talleres en colegios e institutos.
P: ¿Cómo consigue atrapar en una imagen todo un discurso? “¿A buen entendedor, pocas palabras bastan?”
R: Bueno, ese es uno de los dos meollos del oficio. El otro, es dibujar teniendo siempre presente la inteligencia del lector que, en muchos casos, es quien completa el gag humorístico aportando su propia vivencia personal. Supongo que ambas cosas se van adquiriendo con la práctica, con el paso del tiempo… y cometiendo errores, claro. Es así como aprendemos y avanzamos. Me he ido por las ramas para no contarte cómo lo hago… ¡Solo faltaría que se entere todo el mundo y me quiten el empleo!
P: Sus personajes hablan tal y como las palabras son escuchadas. ¿Qué desea expresar con esa forma de escribir? ¿Acaso cercanía con el desconocido lector? ¿O complicidad?
R: Sin duda es una complicidad con los lectores, ganada con el paso de los años. Escribo dentro de los bocadillos de texto tal cual habla el personaje. De este modo hay un elemento añadido a la situación que plantea la viñeta: la forma de hablar (que aporta información adicional sobre la procedencia, cultura, estatus del personaje). Y aunque hay personas que me critican por ello, creo que la mayoría de los lectores es capaz de asumir que el entrecomillado, por ejemplo, estropearía la viñeta… Además, yo respeto mucho la forma de hablar de mis personajes.
P: Lo imagino mirando siempre la actualidad más cotidiana. ¿Cómo es capaz de darle la vuelta y provocar una sonrisa diaria?
R: La tarea de elaboración de la viñeta de prensa se parece a la destilación de un alambique. Inicio la tarea por la mañana, haciendo un repaso a varios medios digitales (dejo a la imaginación de los lectores cómo me las apañaba a mitad de los años ochenta, cuando no había Internet). De este primer repaso extraigo algunos titulares y anoto los temas de actualidad e interés. Eso ya queda dentro del “caldero”. Me dedico luego a otras tareas que, como ilustrador y humorista gráfico, debo realizar para pagar el recibo de la luz: ilustraciones para un cómic educativo, carteles para una campaña de sensibilización, caricaturas… Al mediodía vuelvo a repasar la actualidad de la prensa y realizo nuevas anotaciones. De la destilación de estas anotaciones salen las propuestas para convertirlas en viñetas. En ocasiones “masticar” y destilar la información es una tarea que lleva su tiempo y, de vez en cuando, sale de forma automática cuando el chiste te lo dan hecho y tú solo tienes que dibujar los machangos. Un ejemplo: la noticia de que algunas comunidades autónomas han decidido multar con 800 € a las personas sin techo que mendigan por la calle… No es un chiste, pero lo parece, porque si multas a alguien obligado a mendigar para sobrevivir, tendrá que mendigar mucho más para poder hacer frente a la multa… Con cosas así, la viñeta sale sola…
P: Lleva muchos años en el Canarias7. ¿No se cansa? ¿O es que tiene un don especial que provoca la sonrisa más sincera?
R: Unos cuantos años en Canarias7, sí. Empecé en marzo de 1983 y luego hubo dos pequeños paréntesis en los que dejé de dibujar para el periódico. Duraron poco y fui “rescatado” nuevamente en ambas ocasiones. Mi etapa actual, la más duradera y fructífera, va a cumplir treinta años ininterrumpidos de viñeta diaria. ¡Casi na!
P: “¿Así nos va?” ¿Seguro?
R: Y la cosa va a peor. Como diría Carmelito, “estamos mejorando en el empeoramiento”. Es una pena que, teniendo un país maravilloso, con la segunda mayor esperanza de vida del planeta (después de Japón), con una gastronomía envidiable (¡Y sana!), un patrimonio cultural sin igual, unos paisajes extraordinarios y una biodiversidad única en Europa, nuestro gen hispánico de “ni como ni dejo comer” nos impida convivir en armonía y disfrutarlo plenamente. Y así nos va... Y conseguiremos ir a peor (en eso sí que soy optimista, ya ves).
P: Es usted capaz de reflejar imágenes y situaciones diversas. ¿No me diga que no le ha tentado escribir? ¿O acaso las palabras se le resisten?
R: Sí que escribo, sí. Incluso he llegado a escribir comedia para teatro y televisión. Pero no voy a mortificar a nadie con estas cosas, que luego me acusan de intrusismo. Bastante tengo ya con lidiar con Carmelito a diario.
P: ¿Siempre tiene los pies en el suelo como casi todos sus personajes?
R: Bueno, lo intento. Y resulta complicado por momentos. Es preciso mantener cierta distancia (la del humor es fantástica) para ver las cosas con cierta perspectiva, en un momento donde la información y la publicidad se solapan (o llegan a ser la misma cosa). Aún tratándose de un género humorístico, sopeso las cosas antes de tomar decisiones. Hace usted bien en matizar eso de “casi todos sus personajes”, porque yo a Carmelito, últimamente, lo encuentro un tanto “desinquieto”.
P: Añada, por último, lo que quiera.
R: La viñeta de prensa es solo una interpretación personal, en clave humorística, de un asunto concreto. No es, por tanto, la única interpretación que pueda darse. Habrá otras, sin duda, y también otros asuntos que tratar; pero solo hay un instante, un recuadro que llenar en el periódico cada día y resulta imposible abarcarlo todo de una sola vez. No pretende destapar la verdad de nada, más bien, intenta evidenciar la mentira y sacarle los colores a nuestra hipocresía. Agradezco enormemente a los lectores que saben comprenderlo y que son benévolos conmigo.
Y, por supuesto, agradezco a Canarias7 por seguir confiando todavía a este “dibujador” de sonrisas la tarea de darle contenido a ese espacio periodístico que llamamos viñeta de prensa.
Agradecemos a J. Morgan que haya podido robar tiempo a su tiempo y regalar, en consecuencia, a Infonortedigital sus sinceras palabras.
Que no es poco.
Juan FERRERA GIL






































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