Como bien dice la copla del documental que le hicieron hace algunas décadas a Los Viejos de Gáldar; la isa nació en el campo, al píe de las medianías, donde se cosechan los quesos de Gáldar y de Guía.
Aunque el paraje en el que nació nuestro protagonista no es considerado medianía, sí que está próximo, sin embargo, la vida en Hoya Pineda la podemos equiparar a la que se estila en las medianías grancanarias. Dicho Caserío es un vergel de tradiciones, prueba de ello es la tradición locera del lugar, con la recordada alfarera Juliana Suárez Vega y sus hijas, la arquitectura troglodita del lugar, con sus casas cuevas, el sector primario, la gran tradición de baile y música de este bello barrio, que ha dado muchos folcloristas, entre otras cosas.
Para ver los orígenes de Isidro Suárez Santiago, debemos situarnos en el 14 de septiembre de 1932, en el mencionado pago de Hoya Pineda. Nació en el seno de una familia humilde, como la mayoría de los niños de la época, hijo de Santiago Suárez y Feliciana Santiago, los cuales dieron vida a seis hijos, siendo Isidro el mayor. Su infancia estuvo marcada por la escasez que reinaba en Canarias, sin embargo, su familia no notó demasiado la escasez, ya que, su padre como no podía ser de otra manera, tenía tierras y animales y, gracias a eso, adquiría el sustento más básico.
Nuestro protagonista, tuvo la oportunidad de estudiar hasta los 14 años, compaginándolo con la necesaria ayuda a su padre con las tierras y los animales. Coincidente con la finalización de la educación reglada, comienza a tocar la guitarra. Su andadura en grupos empieza en la rondalla del Ayuntamiento de Santa María de Guía dirigida por Alberto Dávila, la cual le facilitó dicho instrumento, ya que, él no tenía y su padre era reacio a su compra. Tanto eran las ganas de aprender de Isidro que acudía a los ensayos caminando desde Hoya Pineda a Santa María de Guía y viceversa.
Cuatrocientas pesetas fue el coste de su primera guitarra, adquirida en Teror, que compró después de ahorrar durante algún tiempo con mucho sacrificio. Buen instrumento este, prueba de ello, es que, fue la que utilizó durante toda su singladura musical.
Nobleza Galdense, fue otro de los colectivos por donde pasó Isidrito, que fundó junto a un grupo de amigos en el barrio de Los Quintanas. Esta aventura duró aproximadamente un año.
El grupo en el que más tiempo pasó fue Farallón de Tábata, que ingresa en el año 1997, donde pronto deja constancia de su veteranía y sabiduría. El grupo adquiere a uno de los baluartes de la vieja escuela en aquel momento, permaneciendo en el grupo hasta que el estado de salud se lo permitió.
La agrupación de Sardina de Gáldar supo reconocerle la aportación al grupo, con el reconocimiento que le brindó en el transcurso del V Encuentro Folclórico Farallón de Tábata.
Hablar de Isidro Suárez Santiago, es hablar de folclore tradicional, de historia, de humildad, de sabiduría, de discreción, es hablar de alguien extraordinario, que más allá de tocar y cantar, supo salvaguardar lo aprendido y transmitirlo a las generaciones venideras.Sereno apaga el farol
no lo lleves encendido
que va mi amor por la calle
y puede ser conocido.
Con estas líneas quiero expresar mi reconocimiento y admiración por este folclorista empedernido, que hizo de eslabón imprescindible para que la cadena de las tradiciones no se rompiera, dejando para el recuerdo coplas y vivencias de épocas ya pasadas. Aunque, posiblemente, él no sea consciente de su aportación, sin miedo a equivocarme, puedo afirmar que su familia, amigos y grupos por los que pasó, están muy orgullosos de haber tenido en sus vidas al destacado folclorista Isidro Suárez Santiago.
Moisés Rodríguez Gutiérrez



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