Los detalles arquitectónicos de la ciudad más que centenaria vinieron una vez con el fin de asentarse en el lugar. Sí, son detalles que saben explicar los pormenores de una identidad, siempre renovada, y que han llegado hasta nuestros días para recordarnos que una vez la ciudad se puso en marcha y aún no ha parado. Y que nosotros debemos continuar porque, sencillamente, solo somos aves de paso con fecha de caducidad.
Estos rasgos arquitectónicos no los sabríamos explicar: nos faltan conocimientos y capacidad pedagógica para interpretarlos: se precipitan en nuestra imaginación cuando verificamos las imágenes en el ordenador. Y no es que sean unas sensaciones únicas, nada de eso: solo que cuando las imágenes, tomadas por este aficionado fotógrafo, se sustancian, sobrevienen las palabras; palabras nacidas al contemplar las ventanas de una fachada o las banderas de las fiestas patronales; fiestas recurrentes donde el ligero vaivén de las enseñas locales ofrecen movilidad al entorno en su estático devenir. La verdad es que no sé explicar esta mirada tan difícil.
Entonces todo parece sobresalir.
Y nosotros apenas nos habíamos dado cuenta. Hecho más frecuente de lo que pensamos.
Juan FERRERA GIL






























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.220