Cuenta con personalidad propia la mesa de trabajo, donde escribo.
Por eso, cuando le da la gana, aparentemente se desordena con el fin de encontrar todo en su justo sitio. Siempre es así. Lo que ocurre es que ahora nos ha dado por prestar atención a lo más cercano. Así que la mesa de trabajo muestra una actividad fuera de lo común: ordenador, papeles, anotaciones, imágenes, memorias externas y música: todo ello se mezcla para alcanzar la misma ventana: el PHOTOTEX de turno. Y así ha sucedido siempre. Las ideas, las imágenes, las palabras, primero cambian de lugar; después, parecen estabilizarse en un sitio casi fijo para a continuación mudarse, en el momento adecuado, a la estantería cercana, ya sea real o virtual.
La mesa de trabajo es el milagro cotidiano donde las palabras salen al encuentro de las oraciones para que juntas con otras conformen un texto como el que usted, inteligente lector, acaba de leer.
Así que nos toca darle las gracias por su atención y su tiempo.





























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