Cartografiar a Claudio de la Torre
Hace 10 años el profesor y crítico literario José Carlos Mainer escribía en El País sobre las ausencias y los olvidos en lo que se denomina el canon literario, esto es, la relación de autores u obras que se tienen por modélicos. Desde el significativo y expresivo título Para una cartografía de los olvidos en la literatura lamentaba que de poco sirven las quejas o las denuncias de “escritor injustamente olvidado, infravalorado o desdeñado” cuando todavía prevalecen el canon establecido desde “la presunta generación del 98” y el concepto a veces angosto de “generación” que acaba convirtiéndose en una nómina de amigos o en casilleros como los de “generación de los 50” o “generación del 27” que, reconoce el crítico, “han sido muy crueles con sus periferias” además de que la identificación del veintisiete con la poesía “ha eclipsado enteramente” a un escritor como Claudio de la Torre. Rescatar su obra y ponerlo de nuevo en circulación para poder disfrutar “de su poder fabulador” es el objetivo del investigador Guillermo Perdomo Hernández responsable de la edición de su narrativa. Este resalta toda una obra hecha a conciencia, “sin adornos estrafalarios producto de las modas”. Además, nos ofrece una visión de conjunto que nos permite descubrir al escritor y su creación literaria en su máximo esplendor. Aventura Perdomo que algún día alguien, “un alguien influyente perteneciente a la élite” de la crítica y del mundo editorial, decidirá que hay que redescubrir a Claudio de la Torre; alguien que reflexionará sobre la maldición que ha caído sobre el escritor y analizará el porqué de ese olvido injustificado. Cuando este “alguien —posiblemente extranjero— haya juntado la calidad literaria con la calidad humana de este enorme escritor”, no le cabrá la menor duda de que su trayectoria literaria con una obra “diseñada desde un principio a ser” es única. Con la edición de sus narraciones en dos volúmenes (Cabildo de Gran Canaria) y la próxima aparición de la obra teatral al cuidado de Jorge Rodríguez Padrón se pone en valor a un escritor perteneciente a la llamada generación del 27 y al que Dámaso Alonso consideraba uno de los narradores más grandes de la época. Lo reconocía como uno de los renovadores de la narrativa española del siglo pasado en sintonía con las tendencias europeas.
Néstor Bernardo Claudio de la Torre Millares (Las Palmas de Gran Canaria 1895 – Madrid 1973) fue escritor, cineasta, autor y director teatral, además de periodista ocasional y dirigir varias películas para la Paramount. Perdomo rescata del olvido su obra narrativa y revaloriza al escritor que con 29 años en 1924 fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura por su novela En la vida del señor Alegre. Volvería a ser distinguido en 1950 por su comedia El río que nace en junio con el Premio Nacional de Literatura, diez años después recibiría el Premio Nacional de Dirección Escénica y en 1965 con su obra El Cerco obtiene el Premio Nacional Calderón de la Barca. Durante los años de director -- entre 1954 y 1960-- del Teatro Nacional María Guerrero ofreció valiosas oportunidades, no siempre cómodas para él, a jóvenes dramaturgos españoles que intentaban renovar la escena en aquellos años de dictadura. Buero Vallejo lo tenía por maestro y reconocía que Historia de una escalera era deudora de la primera parte de Tic-tac escrita en 1926 y estrenada en 1930 en Tenerife y en Madrid. Por eso lo reconocía y se refería a él como “maestro”, pues “lo ha sido, en el teatro, de mi teatro”. Y resaltaba que también, seguramente, “del de otros autores, antes y después de mí a partir de la irrupción en nuestra escena de aquella obra, que hizo tambalear muchas cosas”. Sobre Tic- tac y su teatro escribiría el propio De la Torre que, desde las angustias del protagonista -- un muchacho solitario que sueña con una vida distinta-- hasta el Lucas Garde de El cerco -- que sueña también con una vida mejor para los suyos-- “se ve claro que he ido buscando, he ido defendiendo, a mi modo, a los seres que las circunstancias oprimen y que pueden encontrar una luz que les guíe para no ahogarse”. Y revela que con su obra se proponía buscar entre los seres desvalidos “el empuje suficiente para, en un momento dado, abrir esa puerta –generalmente a través de sueños y quimeras– que nos lleva a la libertad”. El dramaturgo Alfonso Sastre le dedicaba estas consideraciones: “Hay que contar a Claudio de la Torre entre los primeros escritores de un teatro que amenazaba seriamente con la renovación real de la escena española”. Y como esto se olvida frecuentemente, añadía rotundo que fue un autor, en efecto, “muchas veces olvidado o medio borrado”. Pero, además, defendía que Claudio de la Torre, al que calificaba de “fino y delicado escritor”, “ha escrito y hecho un teatro notabilísimo incontaminado del virus mercantil y estéticamente inconforme”. También son válidas todas estas apreciaciones para su narrativa ajena a las modas que impone el mercado editorial. El segundo volumen de la narrativa de Claudio de la Torre es quizás uno de los tomos más significativos, pues contiene dos obras maestras casi desconocidas: Alicia al pie de los laureles (1940) y Verano de Juan el Chino (1971). Pocas obras encontraremos con la calidad y la significación de estas dos novelas, pocas tan cargadas de intenciones estéticas y pocas tan bien hechas. Para Guillermo Perdomo Verano de Juan el Chino es una historia de amor en los tiempos del cólera y, con la resolución propia del investigador, va más lejos al afirmar que Alicia al pie de los laureles encierra “un claro antecedente” del Macondo de Gabriel García Márquez, 27 años antes de que viera la luz Cien años de soledad. Por lo tanto, los lectores estamos de enhorabuena con la edición de las obras de Claudio de la Torre que ojalá sean tan conocidas y leídas como las obras de su admirado Galdós. Perdomo ha trazado la carta geográfica de un autor imprescindible para que podamos disfrutar del viaje. Ojalá llegue a las aulas y a los libros de texto para que no vuelvan al olvido en estos tiempos tan propicios a normalizar y exaltar la banalidad.




























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