Regalarse y soñar
Grandes mujeres y hombres han soñado con un mundo que todos compartimos y en el que somos todos iguales. Pero...¿dónde quedó ese sueño? No es esa la realidad que entre nosotros impera, pues hay guerras, se violan los derechos humanos, cada vez hay más fronteras, y los pobres tienen menos y los ricos tienen más. Y mientras más tienen más quieren.
La avaricia campa por sus fueros, especialmente entre los poderosos, que no saben sino amasar fortunas. No conocen el verbo dar. Desconocen lo gratificante que es regalar, aunque sea una sonrisa, una mirada amistosa, un beso cariñoso, un reconfortante abrazo, o regalarse sin más, sin esperar nada a cambio, sin exigencias, sólo regalarse y disfrutar de la vida con los demás, con la gente para la que el amor es la segunda necesidad, con el mar que nos rodea, el cielo, el sol, las montañas, placeres que el dinero no da.
Si los grandes potentados se regalaran, se dieran a los demás, otro gallo nos cantaría. Y ellos se darían cuenta de que el planeta es de todos y no es de nadie, que la vida es para todos igual, que quien vive merece vivir dignamente en cualquier parte del mundo, sea blanco, amarillo o del color de la noche.
No cuesta nada soñar.
Quico Espino































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