Ahora que tengo vecinos nuevos, una pareja joven con su niña de poco más de un año, he vuelto a encontrarme con mi pasado.
Cuando llegamos a la calle y a la casa nueva, también fuimos la novedad con un niño de apenas seis meses. “Veintitantos” años después todo ha cambiado: algunos vecinos se han marchado y otros han regresado: todo ello en distintos tiempos. Y los que todavía estamos aquí hemos vuelto a revivir las etapas de la niñez de los hijos, casi olvidadas, con sus juegos y sus interminables juguetes, sus risas, sus llantos y, sobre todo, sus voces infantiles.
Ya en mi casa esas voces han desaparecido. Y sentimos que el tiempo ha sido apenas un instante.
Siempre nos pasa lo mismo: cuando queremos percatarnos de lo que hemos hecho, han pasado un par de décadas; en el mejor de los casos.





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.27