El caminar por la Finca de Osorio, en Teror, es un privilegio al alcance de todos, si verificamos la necesaria cola.
Ese tiempo de espera merece la pena pues al disfrutar del paisaje “Osoriano” es como descubrir una isla dentro de la isla, donde las estaciones del año sí tienen su presencia y su importancia. Acostumbrados como estamos a recibir una gran cantidad de imágenes cada día en nuestras pantallas, no estaría nada mal el cerrarlas durante unas horas y disfrutar del paisaje “en directo”, como siempre ha sido, y que con estos avances tecnológicos parece que estamos dispuestos a perder. Que el Cabildo haya comprado este magnífico espacio no solo ha sido un total acierto sino que, además, es un regalo para todos los isleños y visitantes: una inversión de futuro totalmente rentable y eficaz; socialmente hablando.
Y debemos cuidar ese privilegiado lugar, y contribuir a su mantenimiento, para no dejar de tener los pies en suelo.





























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