Indultos cuestionados
Se trata de una medida de gracia, regulada por una ley antediluviana aunque en vigor con algunos retoques, que a lo largo de los años de democracia ha tenido protagonismo en muchas y variadas ocasiones. En todos ellos, al menos que se me haya olvidado o esté errando, sin tanta alharaca como la que se está produciendo ahora. En realidad, si nos paramos a pensar, quizá no sea por la figura en sí, sino que vaya más allá.
Que entre el gobierno catalán y el español las cosas atraviesan por dificultades, no es una novedad. Que las mismas alcanzaron su punto más álgido a partir de la famosa sentencia del Constitucional, a instancia de los populares, tampoco lo es. Que la situación se agravó con la adopción de la tristemente famosa vía unilateral, es una obviedad. A tales hechos se llegó por la inacción de quienes gobernaban, que no buscaban solucione. Que a raíz de tal, con el desarrollo (o no, según expresa la otra parte) del referéndum todo saltó por los aires, pues también. Si a todo lo anterior, añadimos la sentencia del Tribunal Supremo, tal y como se adoptó, los destrozos se elevan a espacios estratosféricos. Así las cosas, urge buscar soluciones, pues no es susceptible de una única solución. Ojalá fuese tan sencillo.
La concesión de la medida de gracia, es un hecho bastante normalizado a lo largo de los años de democracia, con un notable número de otorgamientos de dicha medida. Entonces, si es algo con cierto grado de normalización, cabe preguntarse por el motivo del escándalo organizado por algunas personas e instituciones. La respuesta podría ser varia. Entre estas, la de negar a quienes ahora gobiernan cualquier tipo de legitimidad. Quiero hacer hincapié en esto, pues la legalidad está garantizada. Las normas son claras en ese sentido, formará gobierno quien obtenga el respaldo de la cámara. Está logrado, por lo tanto la legitimidad es más útil para generar dudas entre la población. Diría que tiene cierta componente de subjetividad.
Cuando quienes ahora se oponen formaban parte del gobierno del Estado, en un número elevado de ocasiones otorgaron un gran número de indultos. Por lo tanto, no son los indultos el problema. El problema es que ellos no gobiernan, no tienen el poder y eso, cuando se piensan depositarios del mismo (quizá por designio divino). Así se explica el motivo de esta guerra sucia en la que se han instalado. Eso y la competencia creciente que existe en la derecha. No son hegemónicos en la derecha, está fraccionada. Son tres, aunque una de ellas vaya camino a la desaparición. La dificultad está en quienes surgieron como escisión de su propio partido. Estaba al caer, no iba a eternizarse la presencia de la ultraderecha en las filas populares, careciendo de protagonismo.
Volviendo a los indultos, que ya están concedidos a pesar de los pesares, tanto para quienes se oponen como para quienes los defienden, no son un fin. A saber, no son el objetivo final. Son, sin devanarnos demasiado los sesos, un medio. Con el que se pretende alcanzar otro logro. En el caso de quienes se oponen, está claro. El objetivo es muy simple, se trata de botar al gobierno de coalición. Desde un principio, en una primera aproximación por ser el resultado de una moción de censura y, a continuación, por haber logrado la investidura con los votos de la mayoría de la cámara, sin fijarnos en la procedencia de los votos. A saber, cuáles fueron los grupos que con su voto la otorgaron en la votación final. Evidentemente, como no podía ser de otro modo, se les atribuyó (son quienes otorgan la categoría de demócratas o no al resto de los grupos) una gran cantidad de maldades, en su mayoría de escasa probatura. Daba igual, por qué una verdad iba a impedir que ellos logren sus intereses.
Conocidos los de los oponentes, habría que detenerse en quienes los defienden. Claro está que no es un fin en sí, ya se comentó. Se trata de un medio, que no el definitivo, para alcanzar un fin. Uno, en mi opinión de enorme importancia, devolver la tranquilidad a la totalidad del Estado en general y a los catalanes en particular. Nada dice que su eficacia vaya a ser total, sin embargo está clara la mejora de la situación. En estos momentos, aunque no de elevada intensidad, se están comenzando a notar algunos avances. Esto, que es un medio, requiere de las sinergias de otras actuaciones. Quienes piensen en lo contrario, andan algo errados, en algunos casos con h.
Concedidos los indultos, la fase siguiente es la de los Tribunales. Es el método de la derecha, lo no logrado en el procedimiento democrático, se busca a través de los tribunales. No sé si una de las salas a las que se refirió Cosidó en su momento. En cualquier caso, la vía está abierta. Eso sí, ni serán todos lo que están ni estarán todos los que son, pues es un procedimiento bastante tasado, con lo cual no puede ser objeto de recurso por cualquiera. Parece, tal y como van las cosas, que todo va a quedar en fuegos de artificio, que ni siquiera pues la pólvora parece venir mojada.
No olvidemos, para acabar con la reflexión, que las calles fueron también protagonistas, por haber regresado de nuevo a Colón a protestar contra la concesión de los referidos indultos. No supuso lo que sucediese en la primera edición, aunque sí que dio cuerda para rato. Sobre todo, porque adono lograron el éxito perseguido y, lo importante, huyeron como del fuego de una posible foto conjunta. En cualquier caso, me gustaría hacer mención a alguna de las expresiones que se profirieron en la misma, en dos de ellas se resume la situación. Por un lado, lo expresado por uno de los grupos, que vociferaba el siguiente lema: «Viva España pueblo de guerreros y toreros». Trufado, como no, con algunos vivas a la reconquista. Por otro lado, la representante de la sociedad civil, Rosa Díez, tal y como se les denominó a quienes organizaron, comenzó su perorata con la expresión siguiente: «Españoles todos» que trajo hasta mi memoria aquellos discursos del dictador desde la Plaza de Oriente. No sé por qué.






























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.152