Entrevista con José María Jorge Santana II (vídeo)

Isidro Gil/Antonio Valencia Lunes, 07 de Junio de 2021 Tiempo de lectura:


José María en su humilde casa en la Punta vive en solitario en un barrio donde aportó su saber y puso su mano para mejorar las infraestructuras de este barrio costero de Gáldar.


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Cuenta en esta segunda entrega, lo orgulloso que se siente de haber aportado al barrio que eligió para vivir, colaboró en su tiempo libre a cambio de nada y los fines de semana, considera que no es obra sólo de él, otras personas también aportaron su trabajo para hoy tener mejoras en parques, plazas, calles, piscinas… que permiten disfrutar de su costa y las opciones que brinda este lugar costero, pesca, baño, tomar el sol, practicar deporte según la edad ya que ofrece distintas alternativas, como puede ser un paseo por su avenida desde el muelle hasta el centro del barrio con su plaza, canchas y Asociación de Vecinos.

Recuerda en su elocución, la puesta del agua de abasto, la luz que habló con Emilio, la Asociación de Vecinos desde su comienzo, nombre de calles, numeración… después de los trabajos donde se unían los vecinos había un tenderete que lo disfrutaban por el trabajo realizado. Su amigo que le acompaña a todas horas en su casa es la radio de Antonio Díaz, desde que se levanta hasta que se acuesta, le hace mucha compañía, le entretiene, hace amistades y participa en algunos programas.

Hizo el servicio militar en Tenerife, justo al lado del Cristo de La Laguna, le hicieron cabo II y le quisieron reenganchar y le dijo que no porque su mujer desde aquí le llamaba y prefería estar cerca de su casa. Le ofrecieron ser Cabo I y Sargento en el mismo año, es decir hacer la carrera militar y declinó dicha invitación, iba al Monte de las Mercedes en busca de leña. Su aprendizaje en la escuela fue poco, un amigo le enseñó unos cuatro meses y con eso tiró para adelante, estuvo 14 semanas. A la escuela fue muy poco, a La Graduada pero un maestro le dio una castigo algo severo y después de eso ya no fue más, le cogió miedo y en ese aspecto no le hizo caso a su padre, haciendo lo que creía conveniente.

En el cuartel aprendió bastante, fijándose en los compañeros para hacer los partes, aún se acuerda que los soldados cobraban media peseta y él una peseta entera, la guerra civil la tiene en la mente y se acuerda de un barco que disparaba a la Montaña de Gáldar y Amagro, tendría en ese momento 8 y 9 años y su padre le puso a guardar unas cabrillas, llegó a trabajar en sorribas y luego la construcción, llegó a tener estando en el cuartel hasta 900 pesetas y prestaba a compañeros para que fueran de permiso a sus casas y volvieran. La vida era dura en aquella época, más seria…

El almacén que está al lado del muelle era de los Fyffers, la compañía inglesa Fyffer tuvo desde finales del siglo XIX una posición casi dominante en la exportación de plátanos desde Canarias, la colonia inglesa marcó época en las Islas Canarias, hoy se conservan en el vocabulario canario influencias de su lengua, a ellos se le llamaban “Mister” y después el nombre, son recordados, Mr. Leacock, Mr. Harris. Las gabarras acercaban la carga al barco que estaba en alta mar por la poca profundidad de la orilla, por eso cree que ese almacén lo hizo los Fyffers.

Aún tiene en su mente las vueltas alrededor de la plaza de Gáldar para buscar las novias con la música tocando al pie de la fuente de la plaza, las mujeres iban en una dirección y los hombres en el contrario. Antes se estaba muchos años hablando con las novias para casarse, él estuvo 7 años para luego casarse y se le pedía la mano al padre, a la madre e incluso la casa, ya que no tenía donde vivir.

En su haber conoce algunas poesías que las recita en este video y se atreve a cantar a capela. Su vida es en solitario, hace su comida a veces para dos o tres días, las tareas propias de la casa, limpiar, barrer, fregar el piso, en fin siempre entretenido, lo que se completa con la visita de sus hijos y nietos algunos días la semana, pero cuando más le visitan son los fines de semana, comenta como hace la comida, los pasos para luego cocinar y los ingredientes que usa, dice que le queda muy buena la comida, al menos a él le gusta.

Le gusta las excursiones y ha ido varias veces a Tenerife, para ir al pueblo al médico o comprar coge la “guagua”, ya que no tiene carnet de conducir. Su comida favorita es el “rancho canario” y el potaje, lo que más le gusta es la comida de cuchara y cuando tiene prisa un par de huevos y papas para ganar tiempo.

La sinceridad va por delante, entiende que hay personas que le quieren y otras que no le quieren, pero así es la vida, reconoce que eso pasa en todos sitios. No quiere que le hagan algún reconocimiento a él solo, puesto que tuvo un compañero, un gran amigo, muy fiel llamado Pedro q.p.d. que le ayudaba y le acompañaba a todos lados.

Termina la entrevista, diciendo que tiene buenos hijos y buenos nietos y está muy contento con ellos y no quiere mujeres que le ayuden, mientras él pueda se defiende sólo. Su desayuno diario es una taza de leche de cacharro en el calentador, con gofio escaldado y come lo más natural que puede, muestra una especie de agenda hecha por él, con números y letras a su estilo con rayitas y signos para poder buscar a las personas de su confianza y amigos. Termina la entrevista invitándonos a un cafecito, un vinito y lo que haga falta y la declinamos para otra ocasión y con más tiempo. Agradecemos su amabilidad y el buen trato que nos dio.


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