De la misma manera que las fresas dicen con la nata, y los plátanos con el pan y queso, la Banda de Música va unida a la Plaza.
Si el centro de la ciudad es la Plaza, la Banda de Música es su alma pues de ella no solo se elevan notas y melodías sino que, al mismo tiempo, une a un público dispar que siempre está dispuesto a escuchar. Al final todo se mestiza en los aplausos del público, que no es más que otra forma de agradecer la interpretación y la organización del acto. Así que, por lo tanto, tenemos la secuencia casi perfecta: plaza, banda y aplausos.
Y en esas tres palabras se encierran el espacio adecuado y la interpretación profesional. Y el cálido recibimiento de los asistentes. Que no es poco.





























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