“La sombra en los tejados hablaba del día que empezaba a despuntarse.
Parecía que el azul inundaría la ciudad en un tiempo agradable y raro. Sin embargo, las sombras cumplían fielmente su papel: extenderían sus contornos, primero, por los tejados, para después, sigilosamente, cubrir las paredes y llegar a la calle con el fin de convertirse en protectoras de sus conciudadanos. Sombras y vecinos vienen a ser casi lo mismo, pero no somos capaces de darnos cuenta. Ya saben, las prisas arrasan con todo. Incluso con un tiempo lento. Pero ellas están ahí para decirnos que su mala fama no es tal, que son capaces de proyectarse en los contornos de edificios y casas con el fin de escudriñar otra parte de la Historia.
Que es lo mismo que decir otra parte de la ciudad.”






























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