¿Resistiremos?

Zeneida Miranda Suárez Lunes, 03 de Agosto de 2020 Tiempo de lectura:


Hoy mientras conducía me saltó en el reproductor el tan oído himno del confinamiento, “Resistiré” del Dúo Dinámico. Mi primer impulso fue cambiar de canción (he de reconocer que acabé harta de escucharla en todas partes) pero finalmente la dejé mientras rememoraba aquellos días en los que sonaba en bucle y analizaba al mismo tiempo la situación actual. Sin poder evitarlo me planteé algo: de volver a aquella situación, ¿resistiremos?


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Mucho se habla de si estamos ya viviendo una segunda oleada de la pandemia, unos piensan que sí otros que no, los más pesimistas ya corren en tropel al supermercado a por papel higiénico y las heridas, aun abiertas, comienzan a sangrar de nuevo.

Escuchamos hablar todo el rato de la maltrecha economía, que otro confinamiento le daría la estocada final, y posiblemente sea cierto pero, ¿y las personas?

¿Hemos pensando en los sanitarios? Que llevan desde marzo en primera línea, agotados luchando contra el virus. Parece que, desde que se decidió dejar de aplaudirles dejaron de existir, para algunos incluso pasaron de héroes a enemigos.

Buceo mucho por las redes sociales y he llegado a leer comentarios del tipo “que se ganen su sueldo pasando consulta de verdad y no escondidos tras un teléfono”. Comentarios como este, merecen un tortazo virtual, y un recordatorio de que, lo que se trata de evitar es que los centros de salud de colapsen o que vayamos allí a exponernos al virus, pero bueno, no va de eso el artículo.

¿Alguien se ha parado a pensar en los niños? Estamos a principios de agosto y aún se debate sí tendrán o no que volver a las aulas. La ministra Celaá dice que sí a toda costa. Y los padres preocupados se preguntan ¿a toda costa? ¿Es que la salud y las vidas de nuestros hijos no valen nada? ¿Y qué hay de las extra escolares? ¿Se mantendrán? Hay quien piensa que sí, otros que no. Todo es un arma de doble filo, si es que sí, pensamos en más niños expuestos, si es que no, pensamos en más profesores en el paro.

¿Se ha pensando en los ancianos? ¿En las personas con tendencias depresivas? Hay tanto en qué pensar. Muchísimas personas se verían muy afectadas de volver a vivir entre las cuatro paredes de su casa durante mucho tiempo. La salud mental de muchos no aguantaría otro confinamiento.

Y, claro, la economía tampoco. Más paro, más ertes, más hambre. Más gente desesperada. Y todo porque no sabemos cumplir tres normas básicas. ¡TRES!: mascarillas, distancia de seguridad, y lavado de manos. No son más.

En serio piensan que, como dicen la canción “cuando mi enemigo sea yo, cuando me apuñale la nostalgia, y no reconozca ni mi voz, cuando me amenace la locura, cuando en mi moneda salga cruz, cuando el diablo pase la factura o si alguna vez me faltas tú...¿Resistiré erguido frente a todo?”


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