Cuando Manuel llegó al trabajo le estaba esperando el jefe de personal. Ni corto ni perezoso no le llamó siquiera a su oficina para decirle las cuatro cosas que ya le tenía preparadas. Delante de sus mismos compañeros y a puro grito le dijo que sería la última vez que llegaba tarde al trabajo, que eran muchos los que estaban esperando a que fuera despedido para venir a ocupar su puesto. Y que esta vez lo dejaba pasar sancionádolo sólo con tres días sin sueldo, pero no habría una próxima vez.
Manuel le explicó que su coche había pinchado una rueda y que ese era el motivo del retraso, pero su jefe le contestó que no tenía que ver con coches ni con ruedas y que su deber era dejar el coche y coger un taxi con tal de llegar a tiempo.
Manuel, sintiéndose avergonzado se fue a su puesto y permaneció en él durante la mañana casi sin levantar la vista y sin pronunciar palabra. Sentía como las miradas de sus compañeros se clavaban como dardos sobre sus espaldas.
Como todos los días a las diez y treinta sale a tomar su desayuno. Se fuma su cigarrillo y llama a su esposa desde el móvil pero estaba comunicando.
Su señora estaba hablando desde el fijo con una amiga para quedar con ella. Había quedado para comprar unas blusas y una faldas, esas cosas que siempre, las mujeres compran acompañadas de sus amigas, porque es bueno compartir opiniones. Después de las compras irían a una cafetería para tomar un cortado y algún pastel.
Apenas colgó suena el teléfono. Era la llamada de su marido, cosa extraña porque él no acostumbraba a llamarla desde el trabajo.
Cariño, escucha. Esta mañana el jefe me montó la bronca por llegar tarde.
¿Qué te pasó?
¡Hombre! Que pinché… Ya sabes… Espera a que yo llegue. Y ve preparando algunos platos de la vajilla nueva.
La mujer se sentó pálida.
Cuando se recuperó en pocos minutos descuelga el teléfono y llama a su amiga.
Matilde, perdona, pero no me esperes.
¿Qué tienes?
Nada que a mi marido le montaron la bronca en el trabajo y ahora cuando venga me dará una paliza.
Pues, suerte, chica. Que no sea mucho.




























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