Mario Marrero es un ecologista convencido. Y lo tiene muy claro. También es un torrente de palabras e ideas que ha ido desgranando en esta entrevista. Aunque extensa, vale la pena. Infonortedigital agradece su paciencia para con nosotros.
PREGUNTA. ¿Por qué y para qué nació LA VINCA?
RESPUESTA. Bueno, LA VINCA nace como parte de una experiencia dinamizada por dos profesores en el colegio público de Firgas, hace ya más de 36 años. Juan Rafael Rosales y Juan Francisco Santana eran dos jóvenes maestros recién llegados al colegio que entendían otra manera de educar, en contacto con la naturaleza, conviviendo, compartiendo… y trabajaron durante varios cursos con un grupo de alumnas y alumnos que al tener que dejar el cole para irse al instituto deciden crear un colectivo que les siguiera aunando y que fuera la excusa perfecta para seguir en contacto. Deciden crear LA VINCA y empiezan a desarrollar actividades diversas, con un objetivo común importante como era la recuperación del bosque de laurisilva en Gran Canaria, la mítica Selva de Doramas.
P: ¿Tiene algún sentido el ecologismo hoy en día? ¿O todo es un montaje?
R. Qué te voy a decir yo, que llevo más de treinta años de activismo y voluntariado, creo en la lucha por lo colectivo. En este caso, desde el ecologismo, considero que es totalmente necesaria, y más aún en estos momentos en los que el “Sistema” pretende atontarnos, tenernos consumiendo sin parar para que no nos organicemos y promovamos cambios. Para mí el movimiento ecologista tiene total vigencia. Es más, creo que es imprescindible en tiempos de emergencia climática, de pandemias que nos hacen vivir de otra manera a la conocida hasta el momento como ha sido la covid19. Además, en estos tiempos el ecologismo es amplio, muy entrelazado con el feminismo, el antimilitarismo, la lucha contra las desigualdades…, con lo que se abren campos muy interesantes para trabajar y eso me resulta muy sugerente. Yo animo a todo el mundo a sumarse al ecologismo, a entender que otro mundo es posible, y que si no cambiamos de manera colectiva, el planeta se librará de nosotras.
P: ¿Nunca te cansas de predicar con el ejemplo?
R. Procuro que no me suceda, me gusta lo que hago, creo en ello y el ejemplo es fundamental. De todos modos, tengo mis contradicciones, creo que es humano, y, por ejemplo, tengo coche que contamina, pero que procuro minimizar mi huella ecológica plantando árboles, participando en acciones de limpieza, comiendo productos locales… Es difícil, pero es un reto interesante el intentar ser coherente con lo que se dice y con lo que se hace.
P. ¿Eres inagotable?
R. Que va, me gustaría, pero no. Muchas veces me siento cansado e incluso se me pasa por la cabeza tirar la toalla, pero creo que merece la pena pelear por lo que uno cree y mientras tenga salud intentaré seguir en la brega. Son más las satisfacciones que los palos, o al menos en mi balanza pesa más lo bueno que lo malo.
P. ¿Qué es LA CASA VERDE, en Firgas, y para qué nació y qué papel juega en la Villa?
R. Es un hermoso proyecto colectivo, social, cultural. Una apuesta por hacer cosas desde la modestia de un colectivo como el nuestro, con mucha participación de gente que aporta su esfuerzo de manera voluntaria para que salga el proyecto adelante. En la actualidad, en LA CASA VERDE desarrollamos varios proyectos: los compañeros de YO SILBO imparten clases de silbo, con muy buena participación; la gente de ASAMBLEA DE FIRGAS desarrolla el proyecto de Biblioteca Comunitaria, con más de cuatro mil libros donados por la ciudadanía y también, entre otros, llevan a cabo el proyecto Acequia Sonora, un festival muy pegado al pueblo, con cabida para toda la gente que hace música en la Villa; y nosotras desde LA VINCA Ecologistas en Acción pues dinamizamos la sala de exposiciones, ciclos de charlas y conferencias, talleres formativos… Además se han comenzado a reunir un grupo de jóvenes que pretenden montar un grupo de Salto del Pastor y hay algunas otras propuestas que confiamos que se puedan poner en marcha en breve. LA CASA VERDE es una oportunidad, que pretendemos acercar a la ciudadanía para que sea dinamizada colectivamente, esperamos conseguirlo. En la actualidad nos hemos abierto un hueco en la cultura del municipio, y proyectos como MAR (muestra artística reivindicativa), que desarrollamos en colaboración con la concejalía de Igualdad de Firgas, han posibilitado que un numeroso grupo de mujeres de todas las edades hayan montado colectivamente la muestra CUERPAS, con dibujos, fotografías, pinturas, poesía, relatos cotos… y que la misma se haya podido disfrutar por parte de la ciudadanía.
P. ¿Sirven las exposiciones que allí se organizan para algo? ¿De verdad se aprende algo con ellas?
R. Con sinceridad creo que sí sirven. En primer lugar, para que muchos artistas, bastantes noveles, muestren su saber hacer ante el público y algunos de ellos ya se han abierto camino en el mundo del arte tras haber mostrado su obra por primera vez en LCV. Además de gente novel, también artistas con más renombre nos proponen mostrar sus trabajos en nuestra sala, lo cual creo que habla a las claras de que vamos ganando un prestigio en este complicado mundo del arte. Y con respecto a lo de aprender con las exposiciones, procuramos que cada temporada se muestren al menos una o dos muestras divulgativas, didácticas… Ese es nuestro empeño, tendrán que ser las mujeres y hombres que asisten a visitarlas quienes habrían de contestar esta pregunta, nosotras al menos ponemos todo el interés y ganas para que así sea.
P. ¿Es difícil convencer de la protección del Medio Ambiente? ¿O es solo una ilusión?
R. Realmente es complicado, a pesar de todas las muestras que nos da a diario el planeta --calentamiento global, problemáticas de los plásticos, la contaminación, la destrucción de nuestras costas, la COVID19…-- la gente parece que no se lo acaba de creer, piensan que el planeta podrá con todo sin nosotras tener que poner nada de nuestra parte. Y algún día nos llevaremos un susto, mayor que este de la COVID19, que parecía que iba a suponer un antes y un después en nuestra relación con el planeta, pero que nos ha mostrado a una ciudadanía conformista, sin ganas de cambiar, sin ganas de sacrificar nada en pos de la comodidad y el consumismo…
P. ¿Qué ha traído este confinamiento? ¿Crees que nos hará más ecologistas?
R. Ha traído una mala experiencia, pero a su vez también un frenazo en seco, un darnos cuenta de que el planeta no puede aguantar todo lo que le hacemos. Desgraciadamente en cuanto se ha relajado la situación también nos ha traído conformismo, comodidad, no querer cambiar nada… Para muchas personas, entre las que me incluyo, ha sido una decepción grande, pues parece que las personas no queremos implicarnos en mejorar la calidad de vida en el planeta, no estamos dispuestas a sacrificar nuestra comodidad y eso me hace entristecerme, pero no me desmotiva, creo que aún se puede cambiar, y en ese empeño sigo. Creo que a la generalidad de la gente no le ha supuesto ninguna enseñanza, ese famoso dicho de “ande yo caliente, ríase la gente”, pero a muchas nos ha reforzado nuestra manera de pensar y nuestro compromiso.
P. Las dos islas grandes, ¿tienen solución? ¿O ya no hay remedio y debemos luchar por las otras?
R. Complicado. Es difícil cambiar un sistema que para quieres dominan el poder y al poder, porque son parte de él, les es cómodo y les da grandes rendimientos económicos. Nos tienen entretenidos manteniéndonos egoístas, consumistas… y los grandes cambios en las sociedades siempre han venido de bregas colectivas, y mientras no salgamos de esa dinámica poco hay que hacer, aunque creo que merece la pena intentarlo. Las islas pequeñas se miran en las grandes y los poderes fácticos en ellas quieren lo mismo, repetir el modelo, por lo que es complicado cambiar. Necesitamos referentes como César Manrique, pero hasta el momento no los hemos encontrado o esa comodidad y consumo exacerbado en los que nos movemos no nos deja descubrirles porque estamos más preocupados por “lo mío” que por “lo nuestro”.
P. ¿Y qué hacemos con tanto plástico?
R. Complicado responderte, especialmente tras la llegada fulgurante de la COVID19, pero el planeta, sus mares y océanos, no lo podrán resistir mucho más tiempo, el sistema no puede seguir asumiendo más plásticos, más sobreconsumo. Si no cambiamos los lobbys de la incineración se abrirán hueco en nuestras islas y entonces sí que no tendremos punto de retorno, se habrá perdido una gran batalla que nos pondrá muy cerca de la derrota. Aunque, como siempre, la avaricia humana hace que haya personas –muchas desde dentro de la administración- que se frotan las manos con los beneficios que a sus bolsillos producirán estas incineradoras que nos pretenden imponer, usando métodos y medios sucios en contra del interés general. Yo, como siempre, sigo siendo optimista y creo que se puede cambiar, pero cada vez esta firmeza en este caso se ve debilitada.
P: ¿Y con tanto bloque?
R. El modelo del bloque es un modelo agotado, que sólo políticos y sus patrocinadores defienden. Es un modelo que nos ha llevado a una gran desigualdad social en estas islas y en el planeta. Hemos superado los 16 millones de turistas y muchísima gente de nuestras islas continúa sin trabajo, sin hogar, sin medios para garantizar su vida digna. Si la solución que nos proponen es acabar de reventar nuestras costas y espacios naturales, creo que nos abocan a la destrucción. La lucha ciudadana en el caso de La Tejita es una buena muestra que las personas no estamos dispuestas a seguir aguantando ese binomio empresariado-políticos, donde la corrupción y el beneficio de los menos se impone a los intereses de la mayoría. Desgraciadamente seguimos votando a los mismos, a quienes defienden a los corruptores, y a quienes se dejan corromper.
P. ¿El turismo destroza más que protege?
R. Sin duda sí. Hay otras maneras de hacer turismo, pero el modelo que se impone en el planeta en estos momentos es depredador del territorio, globalizador de la cultura, uniformizador de las ideas… En Canarias concretamente, con más turistas que nunca, las desigualdades sociales son enormes, el desempleo, la pobreza infantil, la carencia de viviendas, el maltrato a las personas mayores siguen creciendo.
Debería ser fundamental tener claro que el turismo debe caminar hacia la sostenibilidad en sus tres dimensiones (ambiental, sociocultural y económica) y en Canarias estamos muy lejos de alcanzar este horizonte. Deberíamos estar, como sociedad, planteándonos cambiar el turismo ya, movilizándonos contra los abusos y la precariedad laboral en el sector, contra los efectos de la gentrificación que ya campaban por nuestras islas antes de la actual crisis sanitaria. Todas las personas somos turistas en algún momento de nuestras vidas y, por tanto, somos corresponsables de la situación. Tiene difícil solución porque supone asumir cambios que hemos demostrado muchas veces que la mayoría de la población no estamos dispuestas a asumir.
P. ¿De verdad crees que hay esperanza en alcanzar un mundo más ecológico, si es que se puede decir así?
R. La esperanza es lo último que se pierde. En ello confío, aunque se nos está acabando el tiempo de dar un volantazo y cambiar el sistema.
P: Dime algo que levante la moral y la creencia en las personas.
R. Si algo tengo claro es que no existen las respuestas milagrosas. Quien encuentre la solución que la patente, pero creo que debemos ser optimistas, al menos yo lo necesito para seguir teniendo motivación para seguir adelante. No quiero ser un robot que se levante cada mañana y vaya dejando pasar el tiempo mientras hago lo que “el sistema me impone”; quiero ser protagonista de mi vida y decidir en ella, con compromiso con el planeta y con las generaciones futuras.
P. ¿“La nueva normalidad” es normal? Lo digo porque ahora veo de nuevo las cacas de los perros en las aceras y, además, las mascarillas arrojadas en las orillas del camino.
R. La nueva normalidad es una más de esas machangadas que nos impone “el sistema” para que nada cambie. Al sistema, a quienes fomentan que nada cambie y a los políticos que están a las ordenes de esos poderes, les interesa entretenernos, les interesa que no pensemos, les interesa mantenernos aborregados y sumisos…, ellos ya están en contacto con su dios para saber lo que hay que hacer, que en su caso es enriquecerse hasta el infinito, y dejar un rastro enorme de pobreza y tristeza entre la mayoría de la población. Pero ¿sabes lo que pasa? que al final todas y todos acabaremos igual: el dinero no se lo van a echar en la caja de madera cuando la vida acabe; y si se lo echan, de poco les va a servir.
P. ¿Deseas añadir algo más?
R. Hemos hablado de muchísimas cosas, pero tengo la sensación de que quienes me escuchen/lean puedan tener una sensación de bajón, de que no hay futuro. Yo, a pesar de todo, soy optimista. Creo que en algún momento, aunque sea a punto del pitazo del final del partido, las mujeres y hombres de este planeta reaccionaremos y habrá una prórroga para la Tierra. Gracias a ti, Juan, por esta entrevista, me he sentido cómodo a pesar de la intensidad de la misma. Espero que sirva a tus lectores/as a tener esperanza en que esto se puede reconducir.
Reiteramos las gracias a Mario Marrero por su desinteresada colaboración. Y esperemos que esta situación mejore para todos. Y que sea para bien.






























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