Desde que termines la dejas fuera para que se oree, le dijo mi madre a mi hermana. Me cogió del solitario pelo que me quedaba, un cordel desgastado, y me colgó sin cariño en la única alcayata libre, rodeada de chorizos. Hubiera preferido ser uno de ellos y pasar desapercibida, ahora mi existencia será más corta. Soy gordita, morenita y resultona: pronto teñiré esas bocazas de negro.
¡Algo se me ocurrirá!



























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.27