Enrique Quintana Ramos es licenciado en Criminología y desde hace unos años, trabaja como director de dos centros de menores inmigrantes en Gran Canaria.
Por motivos de trabajo, para estar más cerca de los que él considera que son los que más solo están, Enrique dejó la casa en su Gáldar natal y ahora vive con su pareja en Santa Brígida.
Desde allí, va todos los días a los centros que dirige, ya que su actividad profesional es de las consideradas esenciales en estos día de estado de Alarma.
En los centros también se vive la crisis del COVID 19, por lo que se ha tenido que reorganizar su funcionamiento.
A los menores se les ha explicado la situación y las medidas que deben tomar como lavarse las manos con frecuencia y mantener la distancia social.
También se han incrementando las actividades como el deporte y los talleres de manualidades para que los que han sufrido mucho en esta vida, lleven mejor el confinamiento.
Cuando llega a casa, Enrique también adopta medidas de seguridad extrictas, antes de recibir la bienvenida que cada día le brinda su pareja.
Lo que peor lleva es no poder mantener contacto con los que son sus niños. Jugar con ellos, darles algún tirón de oreja, hacerles cosquillas, han tomado para él un enorme valor en este duro confinamiento. Cosas sencillas de la vida que echa mucho en falta.
Enrique Quintana Ramos, es de esos profesionales devotos para los que nunca termina la jornada laboral, por eso cuando está en casa, sigue pendiente de los que más solos están.




























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