El primer día del invierno de 2018, Arucas amaneció azul en el cielo y sombreada en el suelo para resaltar aún más la piedra de la iglesia.
En la misma Esquina del Viento, tan desagradable en los días fríos y grises, se despertó aquella mañana navideña con un guiño a la vida, al paseo, a la charla distendida y, sobre todo, al deseo de recuperar un espacio que con las prisas ni siquiera llegábamos a percatarnos de su poder de atracción.
La calle, la sombra, la fachada, el lateral de la iglesia y el conjunto todo nos estaban hablando en el momento de tomar la imagen; apenas un instante donde la realidad se manifestaba en toda su amplitud, como queriendo acogernos.
Sí, sí: la ciudad amaneció azul en pleno invierno.






























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