Otro réquiem por la Tronera de la Cuarta del Agua
Hay un viejo y popular proverbio que dice: “La mancha de una mora con otra verde se quita”. Lo digo, porque los acuerdo plenarios del pasado, pueden mediante otro acuerdo, ser modificados en el presente.
Vuelvo a elevar otra plegaria a: La Corporación Municipal de mi ayuntamiento para que reconsidere lo acordado en Pleno sobre la ampliación de la c/Drago con afección de la tronera. Al Cabildo Insular de Gran Canaria -como depositario de las licencias de actuación sobre piezas de interés cultural-, para que impida este atentado patrimonial, y a mis conciudadanos-as para que defiendan la conservación de lo poquito que va quedando de nuestro patrimonio etnográfico.
Sin que sea un hecho extraordinario el que los cargos públicos cambian de opinión de hoy para mañana -aunque los hay muy tozudos-, yo invito a la Corporación Municipal a reflexionar de nuevo sobre la propuesta de convertir el tramo de la calle Drago, esquina Doramas-Médico Martinón León, en peatonal. Razones sobran:
Una, por ser esta la menos lesiva en cuanto a que no se verían afectadas ni La tronera de La Cuarta de Aguas de La Heredad de Gáldar, ni la casa de la familia Quintana, que dan lugar al estrechamiento de la calle.
Dos, porque sería la opción menos costosa para el erario público.
Tres, porque la peatonalización de dicho tramo cuenta con alternativas al tráfico que la harían posible. De hecho, y debido a las obras que se están ejecutando en la calle, en la actualidad el tráfico rodado está circulando por otras vías con toda normalidad.
Cuatro, porque fueron tres los proyectos que el equipo redactor realizó, para demostrarse a sí mismo que no respondían a la propuesta municipal y terminaron desechados. La verdad es que yo también me sentiría frustrado al verme acogotado por la orden de los mandamases: ¡¡Ampliar la calle, cueste lo que cueste!! ¡¡Esa es la alternativa!!
Proyectos que paso a comentar muy brevemente.
a) Intervenir en el margen izquierdo de la calle -lo que implicaría el retranqueo de la vivienda nº 65-. Las troneras no serían afectadas. El proyecto recoge además, el dotar al espacio resultante con aceras a ambos lados, reduciendo la zona de rodamiento de vehículos a unas medidas insuficientes según normativa. La propuesta va a la papelera. Yo también la habría tirado.
b) Este proyecto sigue contemplando la actuación en el margen izquierdo y diseña la acera en ese lado; la tronera no se toca y la acera correspondiente al margen derecho se sustituye por una pasarela ubicada en el espacio libre entre las troneras y el edificio que está al Sur de estas.
La pasarela en forma de rampa iría salvando el desnivel existente entre la parte más baja y la más alta de la pieza. Los transeúntes caminarían protegidos de los coches a la vez que disfrutarían de una imagen global de la Tronera. La propuesta terminó en la papelera. También yo habría hecho lo mismo. Por qué, se preguntarán ustedes. Pues, porque el trazado tenía un problema técnico. Mejor que nos lo explique el redactor del PGO: “Esto implica que el desarrollo en rampa disponible en proyecto de 23,71 metros lineales (sin contar descansillos) pasaría de una pendiente contemplada del 8,73% a una pendiente del 12,78%. Esta pendiente del 12,78% supera ampliamente el 8% máximo que establece para las rampas el artículo 14 de la citada Orden VIV/561/2010, de 1 de febrero”.
Los redactores del PGO, rendidos, bajaron los brazos porque no conseguían satisfacer a la municipalidad. Solo cabe una posibilidad, dijo uno: declarar de interés público la ampliación del estrechamiento de la calle Drago, y alegó además que, contando con un estudio de los arqueólogos, se podría echar abajo las troneras y reemplazarlas mediante una recreación, en el espacio contiguo. Por otra parte, quedaría muy coqueto y podría contemplarse mejor todo el conjunto.
Los mandamases se frotaron las manos y comentaron entre sí: ahora a esperar a que llegue la hora de su ejecución. Y todo el mundo calladito hasta ese momento.
c) ¿Y el tercer proyecto? Ah sí, el de la peatonalización. Pues, a la vista del éxito obtenido al considerar la ampliación como bien de interés público, prácticamente lo soslayaron. Ni se ejecutó; simplemente se alegó que la calle Drago es una arteria vital para el tráfico sin posibilidad de alternativa. Y dieron el tema por zanjado.
El estudio de los arqueólogos llegó. Decepcionante. Tras reconocer el valor histórico y etnográfico del conjunto de troneras, se pliegan al deseo municipal y dan su conformidad para que las echen abajo y las reconstruyan detrás, basándose en que técnicamente es posible y legalmente también, según el artículo 100 de la reciente Ley 11/2019, de 25 de abril, de Patrimonio Cultural de Canarias que establece:
Artículo 100. Desplazamiento de estructuras etnográficas.
“Excepcionalmente, cuando razones de interés público o utilidad social obliguen a trasladar estructuras o elementos de valor etnográfico por resultar inviable su mantenimiento en su sitio originario o peligrar su conservación, se documentarán científica y detalladamente sus elementos y características, a efectos de garantizar su reconstrucción y localización en el sitio que determine el órgano del cabildo insular competente en materia de patrimonio cultural”.
Y yo le pregunto a la empresa Arqueología D3, ¿qué es lo técnicamente posible?:
. ¿La reconstrucción en hormigón de un conjunto de troneras, lo más “parecido” posible al actual, y al que se le pueda incorporar algún “cachito de canto” que no se haya desmoronado al desbaratar el bien histórico, eliminando de paso las antiguas tuberías? Sí, por supuesto que eso es posible.
. ¿Descomponer, trozo a trozo, el complejo entramado de 9 troneras en varios niveles -sin que se dañe la gran mayoría, sobre todo la parte construida hace dos siglos-, manteniendo dichos pedazos ordenados y numerados para su posterior reconstrucción y volver a montar el puzle, contando además con el sistema de antiguas tuberías anejo? Les digo que esto no es lo que van a hacer.
Y el momento llegó. Las obras han comenzado, pero los dirigentes subestimaron el que, algo tan viejo como las troneras, tuviera en Gáldar tantos enamorados precisamente por ese valor histórico y etnográfico, amén de que, como recoge la MODIFICACIÓN MENOR DEL PLAN GENERAL DE ORDENACIÓN DE GÁLDAR: “…por su fuerte presencia y singularidad ha llegado a convertirse en un elemento simbólico e identitario para los habitantes de Gáldar”.
Entre tanto, yo me he centrado en lo mío- una idea compartida: La única alternativa viable para salvar las troneras es la peatonalización de la Calle Drago en el tramo que nos ocupa.
Hoy quiero comentarle al Sr. alcalde, y a los concejales responsables de Cultura y Patrimonio, cómo yo, al igual que Martin Luther Quin, anoche tuve un sueño.
Soñé que la calle Drago, entre las esquinas Doramas y Médico Martinón León, tenía un pavimento adoquinado con aceras a su mismo nivel a fin de salvar barreras arquitectónicas. Estaba dotada de lámparas con luces de bajo consumo, parterres, árboles de poco porte, asientos de hierro o madera -en mi sueño no pude establecer la diferencia- y en su parte más pendiente, en el lugar de siempre, la tronera, limpia y restaurada, con sus pozas llenas de agua que salía en múltiples chorros poniendo música al conjunto.
Todo el que pasaba admiraba el trabajo que el equipo municipal, dejándose asesorar por un estilista viario, había llevado a cabo para salvar aquel bien patrimonial que estuvo en peligro.
Entretanto, la casa de los Quintana, la de enfrente a las troneras, las miraba complaciente a la vez que parecía exclamar: ¡por esta vez me he salvado de la piqueta!
Ya en la mañana, tras tan delicioso sueño y con los ojos abiertos, sigo soñando. ¿Se imaginan ustedes a la tronera y al espacio que la circunda, tras una buena restauración y ambientación, convertidos en un “hito histórico”? Donde no solo se proporcione a los transeúntes y visitantes información sobre esta pieza de ingeniería hidráulica, sino que también se haga alusión al resto de troneras, a las acequias, los estanques o albercones y pedreras de esta ciudad como integrantes de su antiguo sistema de riego.
Y en llegando a este punto, invito a algún lector que maneje bien la informática, a que haga una recreación tridimensional que ilustre mi sueño y la envíe a Infonortedigital.com porque, como dice el refrán, “Vale más una imagen que mil palabras”
Estimados lectores, confieso que me costó trabajo librarme del sueño porque, a medida que pasaban los segundos, me venían nuevas ideas. La más importante fue que la nueva estampa de este tramo de la calle Drago, podría ser como la obertura de una auténtica revolución: convertir a largo plazo en peatonal la calle Drago en todo su recorrido. En la segunda “calle larga” de la ciudad, por su importante actividad. ¿Y qué me llevó a pensar esto? La teoría que los más entendidos vienen defendiendo hoy: La presencia de los coches en los espacios urbanos, y más concretamente en los cascos antiguos de las ciudades, tiende a desaparecer.
Proyecto, claro está, que depende de la valentía de los munícipes, presentes y futuros, de sus criterios sobre la conservación del medio ambiente y del respeto que muestren con la salud de los que en ella viven y por ella transitan.
Sepan ustedes que cada vez son más los que nos hacen propuestas y comentarios en el deseo de evitar tan grave actuación.
- Hay quienes opinan que sería necesario que una serie de profesionales como, historiadores, arquitectos, artistas y ciudadanía en general, sensibles con el asunto, se reúnan para elevar a las autoridades una respuesta con argumentos irrefutables acerca del valor del bien en cuestión.
- Otros proponen recogida de firmas entre la ciudadanía para hacer constar el interés y la preocupación ante tan triste pérdida.
- También hay quienes opinan que una comisión de ciudadanos-as, debería tener un encuentro con el Sr. alcalde.
- Quien suscribe este alegato está de acuerdo con todas ellas, porque son sensatas y posibles de llevar a cabo.
Y una opinión autorizada, la del galdense Ángel Sánchez, hijo predilecto de esta ciudad y Premio Canarias 2019 que transcribo:
“Ni tocar esa tronera porque es un patrimonio etnográfico galdense, básico, de inmenso valor cultural. Y sé lo que digo.”
“Es una catástrofe que podemos evitar con argumentos y movilización de conciencias solidarias con la historia de Gáldar.”
¡A ver si nos convencemos!
El que la historia se repite es muy cierto, a los hechos me remito:
Hoy más que ayer y menos que mañana, estoy convencido de que los cargos públicos desde mediados de los años cincuenta para acá, todos sin excepción, han sido mutados con el “gen Atila.” Enumeremos los hechos en que me baso para esta afirmación:
- Iniciativa de echar abajo el edificio del “Ayuntamiento Viejo” en favor de otro más “moderno”. Gracias a la intervención del joven galdense Celso Martín de Guzmán, esta loca idea quedó frustrada.
- Derrumbe y arrasamiento de El Faro De Sardina. La modernidad había llegado hasta nuestra costa. ¿Qué sentido tenía mantener el vejestorio?
Otros de igual identidad aún hoy permanecen en pie al lado de uno más moderno, porque los dirigentes de esos pueblos los supieron reconocer como parte de la historia del lugar.
- Desafortunada, por decirlo suavemente, fue la ampliación que se llevó a cabo en la zona de rodamiento del Puente de los tres ojos. Una pieza de la segunda mitad del siglo XIX y que el historiador Manuel Lobo calificó de histórica en su libro ‘Los puentes históricos de Gran Canaria’. El monumento perdió su encanto y hoy, han tratado de hacerlo visible a base de una iluminación de colores, a mi juicio, de muy mal gusto. Por su sencillez, este monumento requiere luz blanca y a contrapicado para que las sombras refuercen sus líneas.
- Recalificación de los terrenos de la Vega de Gáldar como zona de fabrica. Afortunadamente, gracias a la lucha ciudadana y a otras circunstancias aparejadas, los propietarios de los terrenos no han podido llevar a cabo su proyecto, con lo que se abre una puerta a la esperanza de recuperar dichos terrenos y darles el uso que tuvieron siempre en La Vega Mayor de Gáldar.
Y a punto estamos de añadir un monumento histórico más a la lista de las perdidas: Las troneras de la Cuarta del Agua de la Heredad de Gáldar.
Es más que probable que con nuestra acción en contra del desplazamientode las troneras proponiendo una alternativa, como es la peatonalización de un tramo de la calle, algunos, sarcásticamente, nos tachen de actuar a “los huevos del gallo”, o sea, cuando ya es poco menos que imposible.
. Primero, las troneras no se han tocado todavía, por lo tanto, salvarlas es posible.
. Segundo, si actuamos en este punto del proyecto se debe a que los munícipes, ante actuaciones como estas, no las venteen, divulguen y sometan a debate. Tienen miedo a que se les echen abajo sus iniciativas -que para eso les votaron-
No quiero finalizar mi artículo sin decirle al alcalde de Gáldar y a su equipo de gobierno que, en democracia, el poder radica en el pueblo como ente soberano y que, los cargos públicos por él elegido, sólo son depositarios de su confianza para lo cotidiano pero no para aquellos asuntos trascendentes e irreparables que requieran de un consenso ciudadano.
Y como esto podría ser un réquiem, termino con un AMÉN.
En Gáldar a 16 de enero de 2020





























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