Comparativa

Opinion

Cubierta de cenizas, la tierra clama al cielo. Pide a las nubes que truenen y hagan caer la lluvia; que el agua borre el color negro que ha dejado el fuego, como recuerdo de su paso.

image1incendioignalicolugo

El cielo la escucha. Se consterna al contemplarla. Cuando mira a Tamadaba se le antoja como el cuerpo de un enorme mamut prehistórico abatido y sombrío, carente de la frondosidad de otros tiempos.

Resuelto, confiado, haciendo alarde de su generosidad, el cielo invoca a las nubes para encomendarles la noble labor de regar esos campos y montañas, suavemente, con lluvias mansas que no barran las cenizas, sino que las agreguen a la tierra, de manera que la abonen y la hagan reverdecer.

image2incendioignalicolugo

Poco tiempo después, revestida con un manto verde, la tierra manifiesta su gratitud a la cúpula celestial que la circunda. Iluminado por un intrépido rayo de sol, a Tamadaba se le ve ahora fornido y con nuevos bríos.

Y mientras da las gracias, mil gracias, la tierra tiene la impresión de que en el cielo se dibuja una hermosa sonrisa.

Fotos: Ignacio A. Roque Lugo.


Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.27

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.