El edificio renovado no solo se engrandece él, sino que la calle toda, antes oscura y vieja, empieza a relucir nuevamente, como cuando nació. Y ahora que su fachada está pintada, podemos disfrutar su arrogante prestancia al mismo tiempo que la calle adquiere otra tonalidad. Los colores elegidos son, acaso, los mejores para la categoría del edificio y lo logran situar de nuevo en el entorno de la ciudad. Hasta apenas el otro día, nadie se daba cuenta de su presencia. Sin embargo, ahora ha nacido por segunda vez. O quizás sea la tercera. Da igual. La cuestión es que ha venido de nuevo al mundo. Y eso es una victoria auténtica. Para todos.



























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.27